Aggtelek es el colectivo formado por los artistas barcelonenses Gemma Perales (1982) y Xandro Vallés (1978). Su nombre lo leyeron en un libro y les gustó su fonética, además del parecido entre «Agg» y «arte», y sobre todo ese «Telek» que remitía a una multinacional. A Aggtelek le inspira las ciudades que visitan, las tiendas de segunda mano, los doritos, los típicos baretos españoles, los kebabs, la última boutique de Louis Vuitton, la discoteca Uñas Chung Lee y los bazares chinos.

Su trabajo se baja en discusiones constantes. Un diálogo continuo de ideas y cosas que les gustan. De esas discusiones y análisis salen nuevas ideas y nuevos conceptos. Una conversación interminable que genera preguntas y respuestas, una acumulación de referencias y ensayos que solo escuchan ellos. Una especie de «arte conceptual post- post- post-» que tiene que ver con un concepto de economía del cambio, además de experimental y vital. Aggtelek son todo eso y más, y sobre todo lo que son es una broma muy seria. 

¿Cómo empezó vuestra colaboración como Aggtelek?

Nos conocimos en la universidad y hacíamos algún trabajo en común. Pero nunca nos planteamos trabajar juntos. Pero claro, entre cafés y cervezas en la universidad y el aburrimiento de las clases, se nos iban ocurriendo ideas y locuras. Nuestra primera obra conjunta fue hacer un oso de peluche de color rosa fosforito gigante. Nunca la acabamos: la maquina de coser se rompió y las proporciones nos salieron mal. No nos poníamos de acuerdo nunca. La escultura parecía que estuviera hecha por Mr. Bean y Chiquito de la Calzada. Como no nos poníamos de acuerdo en nada, decidimos grabarnos. De ahí salió nuestro trabajo en el que salíamos peleándonos y haciendo esculturas con cajas de cartón que íbamos rompiendo y construyendo todo el rato.

Obras con mucho humor sin ser buscado

¿Qué os parece la corriente de la posironía o el metamodernismo? ¿Consideráis que podríais estar vinculados a alguna de ellas?

Nos encantan esas dos etiquetas. La verdad es que nos encanta que nos pongan etiquetas. Acaba siendo la forma de entender cómo ve y entiende la gente tu propio trabajo. Claro que nos habían puesto otras etiquetas diferentes hace años. Nuestra obra siempre ha tenido mucho humor, pero nosotros nunca lo hemos buscado. Es algo que nos sale naturalmente, suponemos que es nuestra manera de ver la vida. Nos encanta el arte y nos lo tomamos muy en serio, pero a la vez sí que puede ser que nos reimos un poco del propio arte. Es más una manera de interpretar nuestras ideas a través de nuestra obra.

Es cómo la serie Second Hand, que nace de lo que vemos en la vida, en la calle, en la proliferación de las tiendas vintage, Wallapop y toda esa moda de segunda mano y el reciclaje. Claro que nosotros nos lo llevamos a nuestro terreno y al arte que nos gusta. Por eso hicimos nuestro Jeff Koons con rotuladores infantiles comprados en el bazar chino, pero muchísimo más barato. Y esas otras ideas que tenemos aún por hacer como realizar el comisariado de Hans Ulrich Obrist y Philippe Parreno, Il Tempo del Postino en los baños públicos de un camping de Salou o en alguna habitación de un hostal de Madrid.

Un cambio de energía y dinámica

Recuerdo por el año 2000 la primera vez que vi la obra de Aggtelek en la galería Luis Adelantado o en los premios Injuve. ¿Echáis algo de menos de esa época o madurar vale la pena?

No sabemos si hemos madurado. Lo que sí que ha cambiado es la energía y la dinámica de aquellos tiempos. Había dinero y se podían hacer cosas gigantes, las locuras eran lo normal. En la Galería de Luis Adelantado en Miami hicimos una escultura gigante que era como una ciudad. Hicimos un cine para proyectar el vídeo que era como el croquis de la escultura y una sala enorme que representaba la oficina con todas las ideas que se nos habían ocurrido a lo largo del proyecto.

Recordamos una performance que hicimos en Casa del Lago en México, que tardamos tres semanas en hacerla y la destruimos en cinco minutos, lo que duró la performance. Uno de los perfomers se emocionó tanto que casi tira el muro de 15 metros de cartón encima del público. Esa monumentaildad solo duraba lo que duraba la obra que era la performance. Una vez acababa, solo se podían ver los restos de lo que había sucedido. Parece una metáfora de lo que acabó pasando.

¿Erwin Wurm o Maurizio Cattelan?

Los dos. Nos encanta el trabajo de ambos. Ojala nuestra obra fuera un milkshake de los dos artistas. Cuando empezámos nos encantaban las 1 Minute Sculpture de Erwin Wurm. Nos influyó su trabajo. Pero no sabríamos decirte cuál de los dos artistas nos gusta más. Maurizio es mucho Maurizio.

Ideas en movimiento y mutantes

¿Un artista ha de formar parte de una galería para estar dentro del mercado del arte?

No necesariamente, pero sí que ayuda formar parte de una galería. La galería te abre las puertas a un público y comunica tu trabajo a gente a la que de otra manera tú a lo mejor no hubieras podido tener acceso. Es una manera de que tu trabajo pueda llegar a más gente. Todo suma, y más si eso hace que la gente pueda ver tu trabajo con asiduidad. Muchas galerías hacen el trabajo tan bien, que casi han hecho al artista [risas]. Las galerías ayudan a enseñar el trabajo, te llevan a ferias y comunican tu obra, y eso hace que nosotros podamos tener el tiempo para poder estar tranquilos y trabajar.

No le tenéis miedo a nada: dibujo y vídeo, instalación y performance… ¡Hasta tenéis una marca de camisetas! ¿Hay que ser multidisciplinar para poder sobrevivir en el mundo de arte?

No, pero va bien que las ideas se muevan y vayan mutando. A nosotros nos encanta experimentar y hacer cosas nuevas. Eso siempre ha sido nuestra filosofía. Nos pasamos a la pintura por culpa o gracias a la crisis. Los transportes de las esculturas eran muy caros y las galerías no se querían hacer cargo, y empezamos a pintar. Ahora llevamos un tiempo dibujando y últimamente hemos hecho esculturas, pero pintadas en cuadros. No es lo mismo, pero para nosotros la idea está realizada. Algún día esperamos poder realizar las esculturas y tener nuestra escultura pública, pero de momento las ideas están pintadas en un cuadro. Y nuestra marca de streetwear, Frito Projects, salió para dar vida a una serie de proyectos que no cabían en Aggtelek. Es una manera de ver nuestras ideas en la calle, escultura figurativa expandida [risas].

Historia del arte a través del sexo

¿Qué responsabilidad creéis que existe entre el arte y los artistas sobre las cuestiones de género? ¿El movimiento #metoo es solo una tendencia o ya era hora de activarse todas?

Depende del artista y de los intereses del artista y la obra que haga. No es un tema que toquemos.

¿Cuáles son vuestros próximos proyectos a corto plazo?

Nuestra próxima exposición es en Espai Tactel Toormix en Barcelona. Presentaremos Art History. Es una obra de unos 300 dibujos en la que explicamos la historia del arte a través del sexo de sus artistas. Los espectadores al arte por fin podrán disfrutar del pene de Dalí, ver la vagina de Yoko Ono y ver todas las formas y variedades que ha habido en el arte. Es un paseo interesantísimo que va de los griegos hasta nuestros días por la anatomía sexual, por decirlo educadamente, de los artistas. Y también la exposición colectiva de la presentación de la galería nueva de Espai Tactel en Valencia. Pero ahí no está claro qué presentaremos. Es una expo colectiva de todos los artistas de la galería comisariada por Eduardo García Nieto que lleva por título Les Enfants Terribles.

Aggtelek

Gemma Perales y Xandro Vallés

Aggtelek

Gemma Perales y Xandro Vallés

www.aggtelek.net

Entrevista: Ismael Chappa

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