Sitges Festival 2020

Como ya estaba vaticinado, nos tocó vivir este año una edición de lo más singular, pero no ha sido un problema para descubrir las mejores películas de Sitges Film Festival 2020. La causa, la excepcionalidad que lo obligaba. Esa misma que todos ya conocemos. El innombrable que se escapó de un laboratorio de China para traer por la calle de la amargura al mundo entero.

El caso es que los grandísimos esfuerzos (como se nota que el aliento del todopoderoso King Kong está detrás) para lograr celebración de la 53ª edición del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges, y por primera vez en un formato híbrido presencial-virtual, dieron sus frutos. Y esto, se agradece.

Una vez más volvimos a pasar escalofríos, miedo, perplejidad, turbación, saboreamos lo retorcido que puede ser el género fantástico y de terror… y por supuesto nos dejamos llevar por esta increíble burbuja plagada de estrenos, y como no, grandes premiados.

 

Las mejores películas de Sitges Film Festival 2020, y un palmarés con dos grandes titulares: “Possessor Uncut” y David Lynch

La gran vencedora de la quincuagésima tercera edición no fue otra que “Possessor Uncut” de Brandon Cronenberg. El director canadiense también se alzó con el de ‘Mejor Director’.

Ya en la previa que hicimos la vaticinábamos como una de las grandes sorpresas a tener en cuenta, indiscutible candidata a hacerse con la estatuilla de ‘Mejor Película’.

Bajo una estética realmente conseguida e inquietante, ambientada en un futuro próximo, nos sumergimos durante casi dos horas en una órbita asfixiante de intrigas e implantes.

Mala praxis que suele terminar en asesinatos “programados”. Es violenta y perturbadora.  Una versión muy sombría del futuro tanto a nivel social como personal. La lucha mental por recuperar el control es realmente confusa y psicotrópica.

Possessor Uncut

Otros galardones y premios destacados de esta última edición fueron: ‘Premio especial del jurado’ y ‘Mejor interpretación femenina -Suliane Brahim- para “La nuée” (Just Philippot); ‘Mejor guión’ a cargo de Márk Bodzsár, Juli Jakab y István Tasnádi en “Comrade Drakulich”; o el ‘Gran Premio del público a la mejor película’ para la logradísima “La vampira de Barcelona” del catalán Lluís Danés.

Mención especial para el incansable Paco Plaza, quien se hizo con el ‘Premio Méliès Career’ por su destacada contribución al fantástico.

Que también para la infatigable pamplonica Najwa Nimri  -a la que tuvimos el placer de entrevistar recientemente en OCIMAG- quien al recibir su merecido ‘Gran Premi Honorífic’ confesó que siempre mira a Sitges para descubrir y luego pensar si el imaginario colectivo se ha estancado –o no, como suele suceder en este encuentro- o para continuar descubriendo que sigue habiendo valentía y libertad a la hora de narrar películas.

Y como no, el único e inigualable David Lynch, quien justo antes de proyectarse ese clasicote que es “El hombre elefante” (1980) abrió la caja que embalaba su merecido ‘Gran Premio Honorífico’. Fue como ya se sabía de manera virtual y como guinda a dos intensas semanas de cine. El cierre perfecto. Puro, sobrio pero muy emocionante.

 

 “Vicious Fun”, “Impetigore” y “Relic” 

Sin duda alguna la gran sorpresa y ganadora a modo personal de ese 2020 fue “Vicious Fun” del filmmaker canadiense Cody Calahan.

La disfruté como un crío con una bici nueva. Aunque te la vas viendo venir justo desde el primer giro que nos regalan (la recogida en coche), resulta realmente irreverente, dinámica, ingeniosa y fresca.

No para de hacer guiños –de una manera desmarcada e independiente- al cómic de culto, así como a elementos muy reconocibles del cine de terror tanto clásico como actual.

En un ring de tintes ochenteros, además de un chaval raro, loser y pagafantas (Evan Marsh), una orgía de implacables asesinos en serie con personalidades muy marcadas y diversas.

Vicious Fun en Sitges Festival 2020
Vicious Fun

Entre ellos Bob Nice (Ari Millen) una especie de disparatado Joker bailarín, un Hannibal Lecter versión japo, un sombrío sociópata-payaso e ideólogo nazi y la implacable Carrie (Amber Goldfarb). Menudo festín, ya veréis.

 

Muy destacables también cintas como cintas como “Impetigore” o “Relic”. La primera –la cual es indonesia y está escrita y dirigida por Joko Anwar- arranca de una manera de lo más inesperada en un peaje de autopista… para poco a poco luego, bastante a fuego lento y bien contada, irnos sumergiendo en la misteriosa y cruel realidad de un pequeño núcleo rural perdido en medio de la selva.

Un pueblo maldecido. La atmósfera encapotada, los escenarios llenos de tradición y una historia detrás bastante tétrica nos mantendrán en vilo de principio a fin. Esos títeres javaneses y la cancioncilla tradicional que se repite varias veces, aún siguen merodeando por mi cabeza.

 

“Relic” por su parte retrata de una manera bastante narcótica todo un drama generacional a través de tres personajes, tres actrices que realmente destacan por sus interpretaciones.

Emily Mortimer, Robyn Nevin y la joven Bella Heathcote. La película, que está dirigida a su vez por la australo-japonesa Natalie Erika James, nos resultará en todo momento inquietante.

Lo que mantiene bien a flote este film son como adelantaba las actuaciones. Y lo metafórico. Si bien es cierto son muchos los factores y las explicaciones que se quedarán en el aire. Al servicio de lo que quiera imaginar cada uno.

En lo visual, una trama que no entiende de prisas –por momentos demasiado lenta- cuyo clímax nos agarra justo en el tramo final.

Otros títulos igualmente recomendables: “Cosmogonie (Hunted)”,Comrade Drakulich“, “Becky”, “Sputnik”, y “Sea Fever”.

 

Un pelín más flojas “Jumbo” o  “The Owners”

Sinceramente no me acabaron de cuajar películas como “Jumbo” de Zoé Wittock donde se nos plantea la fuerza de sentir auténtico amor por objetos inanimados (y su alma). En este caso una atracción de feria. Original propuesta inspirada en historia real de amores imposibles, pero que se me quedó a medio despertar.

“The Owners”, la película que venía con el llamativo cartel de contar entre sus principales intérpretes con Maisie Williams (Arya Stark en “Juego de Tronos”) además de estar plagada de clichés –asalta casas con sorpresa en el lote- justo resbala mientras intenta conquistar su irracional vuelta de tuerca.

La húngara “Post Mortem” (Péter Bergendy), que reconozco tenía muchas ganas de ver pues la práctica de la fotografía de difuntos en el Siglo XIX me resulta fascinante, acabó siendo una especie de chiste de terror sobreactuado coral donde los espasmos parecían tener su origen en el mismísimo Chiquito de la Calzada.

Y “Last Words” de Jonathan Nossiter, basada en una novela de Santiago Amigorena, que no la pudo ni salvar el curtido Nick Nolte y su personaje ‘shakesperiano’ cuyo último deseo era el de morir solo en un mundo distópico jodidamente árido cuyo mayor fuente de alimento era la comida enlatada.

Muy, muy lenta de digerir en cuanto a guión, y eso que viajamos por varios países sin darnos cuenta. Y durante años hasta culminar el 2086. Lo mejor, su documentado homenaje al cine de culto clásico.

La Cineteca de Bolonia, una cámara rutilante y una pantalla improvisada como tesoros imprescindibles para el legado de la humanidad. Más bien para mantener a raya la cabeza de unos pocos.

escena película Post Mortem
Post Mortem

Una representación asiática venida a menos

Otra película que tenía muchas ganas de zamparme era la coreana “Peninsula”, la secuela de la estupenda “Train to Butan”. Su director, Sang-ho Yeon, nos dejó boquiabiertos con aquel desenfreno de 2016. Incluso incluiría en el saco la versión animada (“Seoul Station”) del mismo año.

Esta segunda parte es como un ‘tren a ningún sitio’. No hay conexiones potentes entre sus personajes, así como se acaba convirtiendo en un despilfarro de secuencias, coches a todo gas a lo “Fast & Furious” incluidos. Mucha ráfaga suelta, poca empatía y corazón.

Aún más ida de olla incluso la taiwanesa “Get the Hell Out” (I.-Fan Wang), la cual se presenta en un principio como un hibrido visual desternillante, de terror explícito y delirios de acción, incluso una despiadada crítica social, para luego convertirse en un film altamente cargante.

Por su parte la también taiwanesa “76 Horror Bookstore: Tin of Fear” (David Chuang, Hung Tze-peng) que está basada íntegramente en la serie de TV, donde a través de  cuatro episodios se nos narran diferentes rostros del suspense y el pavor. La primera de ellas, “Rent”, está bastante bien. Luego se va paulatinamente perdiendo el fuelle, siendo la última (“Taxi”) un verdadero guisote.

 

Sin embargo, valor en alza patrio

La moneda de cara para “La vampira de Barcelona”. Particularmente loable una escenografía y dirección artística bastante teatral (¡esas telas gruesas en vez de muros y paredes!).

Impera el blanco y negro a no ser que con algún toque de color se nos quiera remarcar algo en concreto. La sangre, por ejemplo. Luces tenues, costumbrismo y sombras chinescas para retratarnos el choque social de la Barcelona de principios del siglo pasado.

Gente pudiente despiadada, miserable, viciosa… Entre medias corrupción, prostitución y por supuesto desapariciones y asesinatos basados en la desdicha real de la Vampira de Barcelona, esto es la desesperada Enriqueta Martí i Ripollés. Me quedó muy claro: los monstruos somos nosotros.

 

“Malnazidos” de Alberto de Toro y Javier Ruiz Caldera

Como bien sabréis “Malnazidos” de Alberto de Toro y Javier Ruiz Caldera fue la encargada de abrir el festival allá por el 8 de octubre, y desde luego, se trata de uno de los mejores films de Sitges Filmin Festival 2020. Pocas veces veremos una de zombis patria enmarcada dentro de la Guerra civil española.

Sí que lo hemos hecho más de una vez en versión “yanqui”. Dos me vienen rápidamente a la cabeza: “Exit Humanity” (2011) y “Abraham Lincoln vs. Zombies” (2012).

“Malnazidos” acierta con un cóctel donde se entremezcla de manera fluida acción (ataques y huidas), humor negro y por supuesto muertos vivientes. Interesante degeneración de La Batalla del Ebro donde no paran de generarse nuevos aliados y enemigos.

 

El humor negro (teñido de rojo) que no falte

Menudo buen rato se pasa con la irlandesa “Boys from County Hell” de Chris Baugh. Se trata de una comedia rústica de terror, mitos y vampiros (la leyenda de Ahbartarch).

Una donde no faltarán los personajes pintorescos y el típico único pub del pueblo (Bar Stoker). Humor sangriento a modo de parodia basado en un corto del mismo director donde la sana intención es hacernos pasar un rato palomitero. Nada de trepanarnos el cerebro con una narración metafísica, asfixiante ni nada por el estilo.

«Slaxx» y «Mandibules»

En “Slaxx” de Elza Kephart sin embargo lo que se caricaturiza es lo mongolos que se ponen muchos por ir a la última moda. También se ceba con la cabeza hueca de los influencers y haters de nuestros tiempos.

La manera de hacerlo es a través del absurdo colectivo y con unos pantalones vaqueros confeccionados de manera dudosa como eje de la trama. Ojo, unos tejanos de una colección a estrenar que tienen vida propia, de hecho aniquilan cosa mala.

Como telón de fondo, y a medida que avanza la película queda muy claro, la explotación infantil en países como la India y un bofetón hacia una sociedad consumista y despiadada.

película Slaxx
Slaxx

Aunque con menos sangre (de hecho solo recuerdo haberla visto en una ocasión, y en un plano de lejos) la francesa “Mandibules” de Quentin Dupieux. Que por cierto, no es otro que el conocido músico electrónico Mr. Oizo, aquel del “Flat Beat”.

En este caso prevalece el minimalismo y el surrealismo. La película es tan absurda como interesante y entretenida ¿qué puede ocurrir cuando robas un coche y resulta que en el maletero te encuentras con una mosca gigante?

El guión está muy bien trazado, y los personajes principales son para que les monten una secuela a modo de serie completa. Amigos de toda la vida que a golpe de ‘¡Toro!’ se topan con un descabellado plan a la vez que irreverentemente se van pasando todo por el forro. Memorable. 

escena película Mandibules
Mandibules

Marchando una de cortos

Es de las ediciones que he tenido la posibilidad de verme más cortometrajes. Y algunos de ellos realmente me sedujeron. Así fue con el horror-folk en euskera de “Dar-Dar”, el drama de ciencia-ficción “Progeny” o uno que se tomó muy en serio lo de corto, “Spoon” de Victor Velasco, que no pasa de los cinco minutos. Se trata de una sencilla idea, muy bien ejecutada. Menos es más.

 

También me convencieron bastante “EJECT” (otro concepto bastante interesante y poco trillado). Qué podría ir mal si de repente te rascas la muñeca porque te pica y encontrases dentro de la carne un puerto USB.

 

Y por fin algo venido de Taiwán que me enloqueció en el buen sentido: “Temple of Devilbuster”. Demonios en un entorno urbano, de hecho nos rodeamos de una sociedad marginal y delictiva, cargado de violencia, música delirante (mucho rock-punk), fugas y culto religioso. Esto, en bucle, dejándonos sin apenas aliento los veintipoco minutos que dura.

Menos fortuna, en opinión, otros títulos como “Bubble”, “The History of Monsters” o “Riven”.

 

Genio y figura: Renato Casaro

Cierro esta crónica de la 53ª edición del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges prestándole un guiño lleno de admiración hacia el ilustrador y cartelista italiano Renato Casaro.

L’ultimo uomo che dipinse il cinema”, el documental que le ha dedicado Walter Bencini donde se relata toda una vida dedicada a ese noble arte que era (es) ilustrar desde un pincel y técnicas mixtas cartelería de cine, es apasionante.

L'ultimo uomo che dipinse il cinema
L’ultimo uomo che dipinse il cinema

Además de ser un homenaje no exento de anécdotas al cine de siempre, descubriremos de manera muy íntima a un artista único y genuino.

Un artista que con su hiperrealismo nos ha vestido de gloria títulos tan importantes de la historia de la ciencia ficción, terror y aventura como: “1997: Rescate en Nueva York”, “Pesadilla en Elm Street”, “Conan, el Bárbaro”, “Terminator”, “Dune” o “Flash Gordon”. Mi mayor admiración hacia Renato, y muchos otros como él (Roger Kastel, Drew Struzan, Graham Humphreys, etc.)

Una edición más, aunque de forma diferentes, ha sido un verdadero placer disfrutar de mejores películas de Sitges Film Festival 2020.

Texto: Bruno Garca

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