Con una trayectoria que se acerca al cuarto de siglo, la banda granadina Lori Meyers sigue en tan buena forma como siempre. Abanderados del indie nacional, aunque nunca se hayan considerado como tal y hayan trabajado casi siempre bajo el amparo de Universal, publicaron en 2021 su séptimo álbum de estudio, ‘Espacios infinitos’, tras cuatro años durante los cuales lanzaron un recopilatorio y un disco en directo grabado en el WiZink Center de Madrid.

Un trabajo, este último, producido por James Bagshaw, mezclado por Claudius Mittendorfer y con la colaboración especial de Anni B Sweet en coros y letras, y cuyo proceso de grabación estuvo claramente marcado por la pandemia. Con un verano por delante repleto de actuaciones programadas en numerosos festivales nacionales como el Bilbao BBK Live, entre otros, la banda de Loja afronta su primera gran gira desde 2018, con nueva escenografía y muchas ganas de hacer disfrutar a su público.

Charlamos con su líder, Antonio López (Noni), sobre lo diferente que ha sido el alumbramiento de ‘Espacios infinitos’ respecto a otros trabajos, sobre su recepción, sobre el estado de la escena musical nacional, sobre lo divino y sobre lo humano.

Espacios Infinitos, un álbum diferente

En primer lugar quería preguntarte por el proceso de grabación de vuestro último disco, que supongo que con la pandemia habrá sido distinto al de otros trabajos.

Sí. Cuando empezamos a grabar el disco el plan era irnos Alejandro [Méndez], Alfredo [Núñez] y yo a mi casa a hacer las maquetas, pero todavía no habíamos hablado con James [Bagshaw]. Él había estado en 2018 en mi casa y había escuchado la demo de Hacerte Volar y nos dijo que le molaba y que se la podíamos enviar. Fue pasando el tiempo, me puse en contacto con él y empezamos a mandarle material, pero justo cuando grabamos la última maqueta, la de Presente, ya entró la pandemia.

El caso es que James está acostumbrado a trabajar así, en la distancia, así que lo hicimos de manera completamente telemática. Nosotros nunca habíamos trabajado de esa forma, pero no sé si aunque no hubiera habido pandemia habría sido así igualmente, porque a James le gusta trabajar en solitario. Quizá habríamos ido a lo mejor la última semana, pero más que nada a celebrar el disco con él.

Más allá de las condiciones que ha generado la pandemia, ¿en qué más ha sido distinto el proceso de este disco respecto a otros?

¡Muy bueno! No es un disco igual que los que veníamos haciendo: James le ha dado un toque más de distorsión y psicodélico, podríamos decir. Pero la recepción está siendo muy guay y nosotros estamos muy contentos. En La espiral, por ejemplo, lo mezclamos nosotros y recuerdo haberlo pasado hasta mal por estar demasiado encima del disco. Y con Espacios infinitos hemos delegado más: en James, en Anni B Sweet para que me ayudara con las letras, cosa que no había hecho con ningún otro disco; y en Claudius Mittendorfer para la mezcla. Creo que delegar un poco con este disco nos ha venido bien, porque yo no quiero acabar un disco y odiarlo por haber estado demasiado encima.

Una versión delux más acústica

Entonces, durante la pandemia ya teníais todo el disco compuesto y solo os quedaba plasmarlo a través de la grabación y producción. ¿No aprovechasteis para crear más canciones, como tanto se habló durante los meses más duros del confinamiento?

Todo fue muy raro. Recuerdo un mail de la industria, al principio de la pandemia, diciéndonos a los artistas que era el momento perfecto para crear y que utilizáramos mucho las redes sociales porque toda la gente iba a estar encerrada e iban a utilizarlas. Y nosotros hicimos un directo a través de Instagram que se escuchó como el culo, pero al menos lo hicimos para nuestros fans, para que supieran que seguíamos vivos. Pero me han preguntado mucho si compuse en esa época y la respuesta es que no: ¡estaba pendiente de dónde podía sacar a mi perro! ¡Encendías la tele y era un tormento! ¿Cómo iba a estar componiendo, si lo que estaba era preocupado y asustado? No sé qué gente pudo componer, pero si algún artista lo pudo hacer pues me alegro por él.

Ahora habéis compartido en plataformas dos temas que aparecían solo en la versión delux del vinilo de Espacios infinitos. Habrá un tercero, ¿verdad? ¿Lo compartiréis también?

Sí, y haciendo spoiler, la que queda es una canción más acústica. En total fueron 14 canciones las que grabamos con James, y la intención era sacarlas todas. Se hizo un regalo especial para la gente que apostó en su momento por comprar el vinilo, pero con el tiempo lo suyo es que todo el mundo pueda escucharlas todas.

La pérdida del concepto vertebrador

Vale, porque me preguntaba si tendría algo que ver con esta dinámica imperante en la industria de ir sacando singles constantemente…

En realidad ha sido un gol de marketing de Universal, pero creo que sin proponérselo [risas]. Es decir, nosotros guardamos esas canciones pero sabiendo que en algún momento tendrían que salir. Ahora, es cierto que las reproducciones de Vámonos de aquí y Déjà vu están siendo mucho mejores, pero creo que también tiene que ver con haber entrado en recopilatorios y playlists, porque la gente las escucha y tú estás ahí. Y como ahora parece que el feedback de las canciones te lo da el número de reproducciones, pues está bien.

Claro. Y vosotros, que habéis vivido la transición del mundo físico al digital en la música, ¿en qué creéis que ha cambiado la industria a peor?

En la calidad del sonido, a peor, sin duda, aunque ya se está ajustando a parámetros mejores. Creo que ahora los ordenadores y los programas de grabación son más adecuados. Por otra parte, si ahora se saca una canción al día ya no se hacen discos y se pierde el concepto vertebrador que antes explicaba, por ejemplo, el orden de las canciones de un disco. A mí no me gustaría que se perdiera la cosa de hacer discos, las portadas, enseñar las letras y demás, pero tampoco quiero ir contracorriente, y si hay que ir sacando singles pues hay que ir con los tiempos.

La dificultad de distinguir lo bueno de lo malo

¿Y a mejor?

Hay algo que tiene su lado bueno y su lado malo. Antes existía la figura de los AR, que siguen existiendo, pero que antes decidían quién estaba en la industria y quién no, y ahora realmente cualquiera puede publicar sus canciones en las plataformas. No hace falta que tengan un contrato discográfico o editorial. Lo malo es que ahora cuesta más distinguir lo bueno de la morralla, que siempre la ha habido, no nos engañemos. Pero al mismo tiempo tiene una consecuencia muy positiva: que artistas a los que la industria les dijo que no valían, y se equivocaron, tienen la oportunidad de saltarse la exigencia de estar en una u otra compañía para ser escuchados.

Es una especie de democratización de la industria, para lo bueno y para lo malo, ¿no?

Quizá lo malo es el poder que empiezan a tener este tipo de plataformas. El único que no gana con este sistema es el músico. La parte económica ya es la guinda. Te he hablado antes de la parte técnica, que provocará que a la larga los estudios de grabación terminen desapareciendo si la gente se puede grabar con un ordenador; pero ya en lo económico lo que ha cambiado con lo digital es que cobramos menos [risas].

La etiqueta indie de Lori Meyers

Pasando a temas menos deprimentes… siempre se ha considerado  a Lori Meyers una de las bandas más representativas del indie nacional cuando realmente casi toda vuestra carrera la habéis hecho con Universal. ¿Tú crees que el indie en el fondo es más un tipo de sonido que una forma de trabajar o que es el público quien lo considera así?

Para mí el indie es un cajón que existe para catalogar a grupos que hacemos música un poco más alternativa. Pero yo cuando cogí por primera vez una guitarra con 14 años no sabía lo que era el indie: solo sabía que quería hacer canciones. Luego hubo un boom indie que coincidió en 2012 o así con el de los festivales, y proliferaron este tipo de grupos. Pero yo nunca me he considerado ni indie ni rockero. Me considero sencillamente músico, pero entiendo que haya que catalogarnos en una etiqueta. Y respecto a la supuesta forma de trabajar indie, si te digo la verdad, yo siempre me he sentido muy libre estando en una multinacional porque me han dejado hacer siempre lo que quería.

El granito de arena de Lori Meyers

En enero participasteis en un acto benéfico por La Palma y en abril en el evento Granada con Ucrania y en el Concierto de Madrid a los Océanos, todos ellos benéficos. ¿Qué tal la experiencia?

Desgraciadamente con tantas catástrofes se podrían hacer conciertos benéficos cada día [risas]. Pero los músicos intentamos poner con esto nuestro granito de arena, es lo único que podemos hacer. En el de Granada con Ucrania, por ejemplo, lo que tuvimos que hacer fue un acústico. Ya teníamos todos los instrumentos, escenografía y equipos guardados en un tráiler porque al día siguiente actuábamos en el Warm Up, y al final tuvimos que adaptarnos.

El Warm Up fue el primer festival en el que actuasteis de los muchos que tenéis programados esta temporada de primavera-verano, ¿verdad?

Sí, tenemos un verano con muy buena pinta: el FIB, el Bilbao BBK Live, el Festival de les Arts de Valencia, el Granada Sound, el Santander Music… ¡tenemos muchas ganas! Con todo lo que ha pasado últimamente, con lo raros que fueron los conciertos del año pasado con la gente sentada, la familia Lori Meyers tenemos muchas ganas.

Lori Meyers

Lori Meyers de vuelta a la normalidad

Será la primera gira de verdad que haréis desde 2018, ¿no es así?

Claro, porque lo que hemos hecho han sido conciertos sueltos y todavía estábamos con restricciones. Ahora parece que de verdad hemos vuelto a la normalidad.

¿Y tenéis preparado algo especial? Eso que comentabas del tráiler parece indicar que sí…

¡Sí! Es una escenografía que hemos hecho con el skyline que viene en el interior de la portada del disco. Hemos insertándo luces en las ventanas, ¡y ha quedado muy guay!

Por último quería preguntarte por una playlist que Lori Meyers hizo para El País con una selección de 17 canciones del indie actual, con La Bien Querida, Rigoberta Bandini, Delaporte, etc. Y al hilo de esto quería que nos valorases el estado de la cantera del indie nacional y preguntarte si crees que el hecho de que no haya habido giras internacionales los últimos dos años ha potenciado que tanto los medios de comunicación como el público atendieran más a la escena nacional.

Sí, sin duda. Aunque creo que la escena nacional siempre ha estado cojonuda, sobre todo la alternativa. Hay buenas bandas emergentes y otras que se están consolidando. En mi opinión estamos viviendo un momento muy guay. Y creo que sí tiene que ver con lo que dices. Ya con la crisis de 2012 hubo muchos grupos de fuera que no vinieron de gira, y por eso muchos festivales empezaron a tirar del producto español, y eso a nosotros nos vino de maravilla porque fue cuando empezamos a crecer. Y con la pandemia ha pasado lo mismo, lo cual es buenísimo para la escena. Pero creo que ahora hay buenas bandas. Y es de destacar sobre todo el papel femenino en la escena alternativa y la emergencia de nuevos estilos.

El boom de los festivales

Al final siempre dentro de lo malo hay cosas buenas que están pasando en este momento tan crítico…

Sí, a ver si logramos equilibrar el modo sala y el modo festival también. Porque al final Lori Meyers vivimos mucho de festivales. Nos encantan las salas, que nos permiten tener un contacto más directo con el público, que sea tu noche especial y no seas solo uno entre otros muchos grupos. Pero claro, en los festivales hay esa cláusula que te impide tocar en la ciudad correspondiente en un tiempo. Y esto complica hacer salas, pero también es lo lógico desde su punto de vista. Hay un boom de festivales desde hace unos años, que no sé cuántos aguantarán, pero este año hay muchísimos.

Está claro que los festivales en este país han vivido y vivirán siempre del turismo.

¡Sí, exacto! Pero, bueno, nosotros vamos a aprovechar este año que hay muchos festivales, vamos a tocar en todos los que podamos mientras no venga otra puta desgracia [risas]. Porque tal como está el mundo… con un loco en Inglaterra, otro loco en Rusia, otro loco en Brasil… ¡poco nos pasa, tío, poco nos pasa [risas]!

Pues toquemos madera y que nos quedemos como estamos ahora, ¡que dentro de lo que cabe al menos hemos recuperado la música en directo! Y muchas gracias por tu tiempo.

¡Eso es! ¡Y gracias a ti!

lnk.bio/lorimeyersband

Entrevista: Pablo Luna

 

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