Imperfecta, caótica, heterogéa… como cualquier paisaje real. Así es la gran escultura de la artista de origen letón afincada en París, Daiga Grantina, que se exhibe en el Palais de Tokyo, uno de los espacios exhibitorios más vanguardistas de la Ciudad del Sena.

‘Toll’ es el término alemán con que Grantina ha bautizado a esta muestra y que significa “loco” o “asombroso”, una forma muy explícita de definir esta obra concreta, una gran escultura envolvente, difícil, difícil de abordar por la complejidad que aporta la gran gama de materiales empleada, donde las texturas, colores y cualidades se funden en un todo cuasi-onírico que en cierta manera nos transporta a los escenarios más surrealista de Dalí o De Chirico. Los contrastes en los materiales crean una sensación orgánica, donde lo duro se funde con lo blando, lo transparente con lo opaco, y los colores son verdaderos puñetazos visuales. Cada uno de estos materiales tiene un papel propio en este organismo que navega entre lo lúdico, lo impactante y lo confuso.

Daiga Grantina, nacida en 1985 en Riga, estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena y en HFBK en Hamburgo, y forma parte del catálogo de autores de la prestigiosa Galerie Joseph Tang en París, habiendo atraído en los últimos años la atención de los más respetados expertos en arte contemporáneo. Más allá de este proyecto en el Palais de Tokyo, su obra estará presente este año en la Trienal BALTIC de Lituania, donde fue invitada a participar por Vincent Honoré, así como en la exposición Crash Test comisariada por Nicolas Bourriaud en La Panacée de Montpellier.

Sandra Adam-Couralet, la comisaria de la exposición que puede visitarse en el Palais de Tokyo hasta el 9 de septiembre, destaca que los diferentes elementos de esta instalación-escultura, exhibidos en un estado inacabado e imperfecto, cobran vida gracias a los haces de luz que unen los diversos materiales y, a su vez, delimitan los espacios. Una instalación que transmite una atmósfera intrigante, inquietante, a la vez que propicia una sensación de refugio y confort sentimental, en la que las emociones e impresiones se imponen a cualquier formalismo en la metodología o materiales empleados, en la línea de las tendencias artísticas más pujantes del momento.

AFTER THE DELUGE
Hasta el 9 de septiembre de 2018/ Palais de Tokyo, Paris
www.palaisdetokyo.com

Texto: Agustín Velasco

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