Casmic LAB, es un estudio que sigue con la tónica renacentista en la que viven inmersos muchos artistas-diseñadores hoy en día: triple tirabuzón mortal y caer con elegancia. Su trayectoria empieza quizá antes de crear el estudio. Se conocieron en el 2000, con apenas 18 y 19 años: Amadeo Castroviejo y Roser Miquel estudiaron Bellas Artes en la Facultad de San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia. Se podría decir que crecieron personal y profesionalmente juntos. En su trabajo se puede apreciar cómo el diseño y la ilustración se combinan: mucha geometría, color y composiciones definidas y estructuradas que suelen tener en común un punto caótico y complejo.

Estudiasteis BBAA, estudios que completasteis con un posgrado en Elisava y estancias en Londres y Nueva York. ¿Por qué volvisteis a vuestro punto de partida? Vivimos en Valencia desde hace 15 años. Como dices, hemos estado durante periodos largos en otras ciudades, pero siempre volvemos a Valencia. Es nuestro centro de operaciones. Es común trabajar en un lugar independientemente de donde estén tus clientes.

Libros, catálogos, revistas, branding, diseño web, aplicaciones y, claro está, ilustración. Sois lo que se dice todoterreno. Estamos cómodos en diversas disciplinas y respetamos mucho las que no controlamos. Siempre tenemos ganas de aprender cosas nuevas, de salir de la zona de confort pero sin perder el norte. Solemos abarcar proyectos globales y ofrecemos al cliente soluciones integrales si así lo necesita. En realidad, el proceso creativo de los distintos campos no es tan diferente. La mayoría de las veces es el proyecto el que te dice qué necesita.

Vuestro estilo va desde el cómic más underground hasta novelas o simplemente la estética de las películas de SciFi, incluso diseñadores de moda de corte futurista. ¿Consideráis que vuestros clientes os buscan por ello? ¿Cuál es el estilo Casmic Lab propiamente dicho? Ya se sabe que el portafolio es la mejor carta de presentación. Inevitablemente, cuando un cliente ve una colección trabajos percibe ese hilo conductor al que podríamos llamar ‘estilo’. Creo que en nuestro caso sí tiene mucho peso en su decisión. El Sci-Fi nos ha dado la base de muchas de las cosas con las que nos sentimos a gusto, quizá más que con la propia realidad: naturalezas artificiales, revisiones pop de lo primitivo y lo divino… También un sentido del humor un tanto absurdo, por qué no. Surrealismo, magia, psicodelia… Es evidente que el diseño gráfico nos influye. Nuestros trabajos cuentan cosas, pero no siempre de una forma narrativa. Nos importan la composición y la geometría, y pulimos mucho los acabados. Todos los elementos que deben estar, deben encajar. Nos gusta tratar la ‘transformación’: no se aprecia el proceso, no hay trazos de lápiz fuera de lugar. Orden. Con estructuras muy pensadas pero fluidas. Nada kitsch o improvisado. Aunque nos encantan también artistas con un estilo más suelto o gestual, y además nos influencian, el vector puede con nosotros.

¿Cómo es vuestro proceso creativo? Habladnos de las ‘tendencias dentro del diseño’. A lo largo de estos años nuestro proceso creativo también ha ido mutando, como nuestro trabajo, como nosotros. No tenemos un rol fijo para trabajar, sino que intervenimos los dos en el proceso. Hablamos mucho antes sobre la idea hasta que encontramos lo que a nosotros nos parece ‘algo más’. Algunos estudios lo llaman ‘dialogar’, pero en nuestro caso es discutir. Generalmente apuntamos ideas y guardamos esbozos, recursos que no tienen un objetivo propio, que se quedan esperando hasta que sale un proyecto y luego van encajando. Otras veces hay que partir del más absoluto cero. En cuanto a tendencias, no renegamos de nada. Supongo que podemos encajar en lo que llamamos ‘lowbrow’ o ‘surrealismo pop’, aunque esto es muy amplio y, como decíamos, el diseño gráfico también nos influye.

Habéis trabajado mucho en cartelería y campañas para entidades como el Festival Internacional de Cine de València, Cinema Jove, el Jardí Botànic, el Tiger Festival en Londres, y también para revistas como Computer Arts, Boneshaker o Red Escénica. No está nada mal. Cuando echáis la vista atrás, ¿como os sentís? Con ganas de más. Nos encontramos en un buen momento: estamos muy a gusto con nuestra estética, construida durante años, que nos deja libertad siempre para ir ampliando recursos. Esto siempre es agradable, porque te permite avanzar más rápido y salir de la zona de confort sin perder de vista el camino de baldosas amarillas cuando descubres que estás lejos de Kansas.

Sabemos que ahora mismo estáis enfrascados en un proyecto personal del que os sentís muy orgullosos. ¿Qué podéis contarnos de esto? En nuestro trabajo hemos utilizado la figura humana reiteradamente, pero de un modo simbólico y parcial: manos, ojos… Habíamos trabajado el retrato durante la carrera hasta la saturación, y nos parecía interesante volver a abordarlo pero desde nuestra perspectiva actual. Así que hemos decidido empezar con retratos de personajes clásicos Sci-Fi, que serán la base de un juego que iremos complicando. Es el primer proyecto realmente amplio en el que trabajamos para nosotros mismos. Más que orgullosos, diríamos que estamos muy satisfechos de, por fin, estar a punto de mostrar la primera parte.

¿Qué ofrece vuestra web? Teníamos muchas ganas de tener obra, piezas que formaran un conjunto, así que la tienda nos permitirá vender serigrafías y prints, aunque tenemos planeadas más cosas para el futuro. Hemos creado un proyecto totalmente propio, trabajando aspectos en los que no habíamos profundizado.

¿Y exposiciones?, ¿alguna a la vista? Hemos expuesto varias veces nuestro trabajo de cartelería y de diseño, pero no como un proyecto expositivo en sí. Todavía no tenemos cerrada ninguna exposición, pero sí algunas posibilidades de las que iremos informando.

 

www.casmiclab.com

Entrevista: Tactelgraphics

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