El trabajo de Andoni Beristain es un compendio de color, humor e inteligencia combinados con una estética bien pulida. Director de arte sobre todo, Beristain conjuga su talento como fotógrafo con el diseño gráfico para crear imágenes brillantes, impactantes y adictivas. Se confiesa un trabajador incansable de la imagen, amante de los estampados para vestir y estrella del pop en potencia.

Director de arte, diseñador gráfico, fotógrafo, editor… ¿Cuál de todos estos roles te llena más? A veces me apetece más coger la cámara, otras veces montar cosas y buscar materiales, otras me tiro horas y horas inspirándome y buscando talento por Internet, y en otras directamente me pongo a diseñar… pero me gusta mucho la dirección de arte porque abarca un poco de todo y me permite salsear aquí y allá.

¿Cómo conjugas el diseño gráfico con la fotografía? ¿Son dos disciplinas complementarias? Sí, lo son. Mi fotografía es más diseño que fotografía: pruebo con diferentes composiciones, diferentes retoques y edito mucho las fotos cambiando colores, formas, tamaños… desde que hago la foto hasta que la termino de editar para subirlas o entregarlas hay un antes y un después bastante notable.

¿Cuáles son tus referencias en el mundo de la fotografía? Podría mencionarte a algunos fotógrafos superconsagrados y antiguos, pero los más interesantes, para mí, son los jóvenes, los actuales, los que están viviendo de ello hoy en día, como Bartholot, Andrew B. Myers o Lernert & Sander.

¿Hay que tener un talento especial o una mirada singular para ser fotógrafo? Hoy en día todo el mundo puede fotografiar y hacer cosas más o menos decentes. Todos tenemos una cámara medianamente buena en el bolsillo como para poder hacer fotos en cada momento. Poder dedicarse 100% a ello sí que depende de una mirada o una actitud, de una perseverancia o al menos de un esfuerzo especial. Pero para destacar o ser reconocido se necesita un talento o una mirada especial.

¿Qué es lo que buscan marcas y empresas cuando acuden a ti para un proyecto? Me imagino que buscan imágenes limpias y directas, con mucho color y que sean, si puede ser, divertidas. También imagino que les gusta el toque gráfico de mis trabajos.

¿Cuál es el papel que el color juega en tu trabajo? Desde que empecé a definir mi estilo nunca he trabajado en blanco y negro. Me gusta transmitir positivismo y jugar con combinaciones de colores. Es como mi religión: todo tiene que tener mucho color. Me encanta y creo que seguiré así durante mucho tiempo, a no ser que de pronto me aburra y empiece a verlo todo en tonos sepia.

A la hora de trabajar en un proyecto, ¿es el color el hilo conductor o la paleta cromática surge a raíz del tema? El tema o el cliente influye en la paleta, sí, pero siempre con color: uno, dos, tres o cuarenta, pero siempre color.

Te describes como un entusiasta del color y del humor, intentas trabajar con y por él. ¿Lo utilizas para remover conciencias o simplemente para crear un momento de catarsis en el espectador? Normalmente en proyectos personales intento remover conciencias, intento transmitir mensajes, que el espectador piense, que le dé vueltas a la cabeza o simplemente se ría. Me gusta contar cosas, ideas o momentos de mi vida. A veces también utilizo mi Instagram como ‘diario’: en vez de escribir una frase, hago una foto y así lo cuento todo de golpe; lo que interprete cada espectador o seguidor digamos que no lo puedo controlar, pero también me gusta que cada uno se monte su película. En proyectos comerciales lo utilizo más que nada por un tema de estilo, de gusto o de estética.

¿Cuál es la diferencia entre un director de arte y una estrella del pop? Según el caso, en el mío no hay diferencia alguna (risas). ¿Qué estampado luces hoy? Uno nuevo, no lo puedo explicar con palabras, pero seguro que os lo enseño un día de estos en mi ‘diario’. Solo puedo decir que este sí que es de estrella del pop.

 

andoniberistain.com

Entrevista Rosario Muñoz

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