Territoire

La aparición de Territoire, hace cuatro años, fue una auténtica sorpresa en el panorama español: un proyecto que manejaba conceptos filosóficos y un imaginario radical, sin renunciar a un sonido afilado y contundente. Su segundo disco, Alix (Discos Humo, 2018), añade a lo anterior una dimensión narrativa y una preocupación social: cuenta la historia de un esclavo desde su nacimiento. Una asfixiante parábola sobre la situación actual de Europa, sobre la que reflexiona su autor, Olivier Arson.

Territoire estará actuando en Barcelona el próximo sábado 8 de diciembre en el festival Bicefal, que se celebra en la sala LAUT de barrio barcelonés de Poble Sec.

Cuando se publicó el primer disco de Territoire, Mandorle, la música era una afición secundaria en tu vida. Desde entonces te dedicas al mundo de las bandas sonoras, así que se ha convertido en tu ocupación principal. ¿Cómo encajas esta nueva realidad?

Sufre un poco. La música me exige mucho tiempo ahora y no siempre puedo atender a Territoire como me gustaría. Pero cada vez lo llevo mejor, y sobre todo me quiero quedar con lo positivo. El trabajo personal puede alimentar a los trabajos de encargo y viceversa. Me puede ayudar a guardar cierta radicalidad en lo profesional, y también a ser más profesional con Territoire.

Alix, ha tardado cuatro años en completarse. ¿A qué se ha debido este retraso? ¿Has tardado en encontrar y definir el concepto general?

Hice dos bandas sonoras seguidas, pero también hubo que esperar bastante a que Óscar Mulero encontrara un hueco. El concepto se creó rápidamente. De hecho al principio quería hacer un disco instintivo, sin pensarlo demasiado. Justo después de terminar Mandorle no quería dedicar otros cuatro años a hacer un disco… Pero ya ves.

Alix es un disco condensado que habla de un solo tema

A diferencia de Mandorle, un disco construido a partir de imágenes sueltas y una sólida concepción del sonido, la semilla desde la que germina Alix es básicamente narrativa. ¿Ha influido el hecho de que en tus últimos años hayas trabajado para el cine y la televisión?

No creo que exista una influencia directa. Es cierto que Mandorle era más complejo, pero también había una serie de imágenes y conceptos que lo guiaban. En Alix sucede lo mismo, con la diferencia de que quería un disco muy condensado, que hablara de un solo tema. Y de hecho, cuando trabajas en bandas sonoras, a pesar de buscar una coherencia interna muchas veces tienes que crear varios motivos para personajes o situaciones distintas. En Alix existe un arco, pero hay un solo tema.

Acerca de la anterior pregunta, ¿qué diferencias hay entre trabajar para poner sonido a una película y hacer música para tu propio proyecto?

La primera y principal es, obviamente, que un proyecto personal no parte de una idea ajena. Morricone lo llama música absoluta: no tienes que apropiarte de nada, sino que mandas en todo momento y no aceptas compromisos. También creo que el nivel de abstracción en el que se trabaja en un disco te hace menos esclavo de la imagen, y de ese modo es más fácil crear música. Poner sonido a una película y que la música se sostenga fuera de ella es una tarea muy difícil.

El disco cuenta la historia de un hombre que nace esclavo

La historia que cuenta el disco, sobre un hombre que nace esclavo y se reconstruye a partir de esa situación de derrota, resulta tristemente actual. ¿Dónde encontraste la inspiración para desarrollar un personaje así?

Al empezar el proyecto tenía claro que no quería hablar sobre mí, porque cada vez más a menudo me siento parte de una comunidad y me resulta muy difícil no fijarme en lo que sucede a mi alrededor. Y efectivamente, veo esclavitud por todas partes, desde ciertas estrategias gubernamentales hasta el tráfico humano o la esclavitud pura y dura, que sigue presente a día de hoy.

“Me produce mucha tristeza ver cómo nuestras sociedades están basculando hacia el odio”

¿Qué te parece todo lo que está sucediendo con los refugiados en Europa?

Creo que es otro problema aunque seguro que detrás encontramos cuestiones humanas comunes. Me produce mucha tristeza ver cómo nuestras sociedades están basculando hacia el odio.

Más que canciones, los temas de Alix parecen puestas en escena; viñetas en las que la paleta de sonidos está dispuesta para apoyar la narración. ¿Hiciste de este modo el disco, definiendo primero las líneas generales de la historia general, y más tarde buscando cómo trasladar esos “capítulos” a un plano musical?

Fue más o menos de ese modo. Hubo unas cuantas demos que trazaron un camino, pero la historia completa la inventé un poco más tarde. Digamos que tenía varios pilares y luego traté de unirlos y completarlos para que la narrativa funcionase.

A diferencia de lo que sucedía en Mandorle, donde recurriste a un montón de invitados para encontrar la voz general del disco, en Alix la mayor parte del trabajo ha recaído en tus manos, con aportaciones de músicos que conoces bien, y que en general forman parte de Territoire. ¿Este cambio de perspectiva tiene que ver con la dificultad que entrañaba levantar la historia general?

Tenía muy claro lo que quería conseguir. Me encanta colaborar y lo seguiré haciendo, pero en esta ocasión me apetecía estar más cerca del concepto. Aunque el trabajo con Óscar y sobre todo con Javi Tasio ha ayudado mucho a definir las ideas. A veces, incluso parecía que lo entendían mejor.

Óscar Mulero ha coproducido parte del disco

¿Por qué recurriste a Óscar Mulero, y cuál ha sido su papel?

Fue muy natural. Las maquetas estaban acercándose a una especie de techno, y como yo no sé producir techno, quería colaborar con alguien que aportara esa perspectiva. Así que le pedí que programara los ritmos y se ofreció además a mezclar todos los temas. También cambió algún que otro arreglo.

A pesar de las diferencias, Mandorle y Alix tienen en común la utilización del sonido como un arma arrojadiza: es la construcción y liberación de tensiones lo que permite ir avanzando al disco, antes que la definición de texturas o de melodías (que apenas existen, por cierto). ¿Cómo es el proceso de grabación y producción para llegar a un resultado así?

Tiene mucho de caos, principalmente porque los procesos de composición, grabación e incluso mezcla se diluyen continuamente. Y supongo que también se trata de una cuestión de gustos muy personal. Pero además intento buscar la simplicidad, así que primero se produce un proceso de acumulación y después otro de reducción. Así consigo que exista una atmósfera concreta, pero al final sólo me quedo con los elementos más afilados, según la perspectiva que me interese. Por ejemplo, muchas de las maquetas sí que tenían melodías, pero las he ido quitando.

Para terminar, hay muchas capas sonoras dentro de Alix que parecen grabaciones de campo. ¿Sentías la necesidad de fijar una especie de geografía mental dentro de las coordenadas del disco?

¡No existe ninguna grabación de campo! De hecho, no quería que se supiera de dónde es Alix, ni tampoco en qué tiempo podría haber vivido. Ni siquiera si fue hombre o mujer, de ahí el nombre mixto.

Alix tiene una traslación visual: el vídeo de Exil, casi un cortometraje

Además de la vertiente sonora, Alix tiene una traslación visual: el vídeo de Exil, casi un cortometraje, fija a la perfección las coordenadas de la historia. ¿Cómo fue la producción del video? ¿Habrá más piezas en un futuro?

La producción corrió a cargo del colectivo de artistas BRBR, que entendió perfectamente y a la primera la historia y todo lo que queríamos hacer con ella. La producción del video fue una aventura humana preciosa; sin un duro, pero con un entusiasmo y una fe brutales. Existe el proyecto de una instalación, en la que se conectarán los temas musicales con una serie de piezas audiovisuales, pero aún no sabemos si se podrá desarrollar.

 

Los directos de Mandorle, con aquel juego de luces tan dramático, eran espectaculares. ¿Cómo es la puesta en escena de Alix?

En directo seguiremos con una puesta en escena realizada exclusivamente con luces, pero también habrá unas fechas especiales donde nos queremos aproximar más a la performance o la instalación, y ahí hay muchas ideas de todo tipo sobre la mesa. La intención es adaptarse a cada lugar y hacer algo específico para. El primero será en octubre, en la antigua Fábrica de Armas de Oviedo.

Alix se ha publicado en Discos Humo

Alix se ha publicado en Discos Humo, en vez de en Envelope Collective, el colectivo del que formas parte. ¿Por qué has decidido confiar en otras manos, en lugar de hacerlo todo tú mismo, como sucedía hasta ahora?

Sabía del interés de Humo por Territoire, y me apetecía descargar parte del trabajo del lanzamiento en otras manos para poder estar más cerca de los aspectos creativos. Además, con Pablo me he entendido rápidamente. Le tengo muchísimo respeto y estoy muy contento de que el disco haya salido en su sello.

Y hablando del tema, ¿en qué momento se encuentra Envelope Collective? ¿Cuáles son los planes que tenéis a medio plazo?

En E/C hemos hecho una pequeña pausa. Queremos volver de algún modo a nuestros inicios, con pocas ambiciones más allá de pasarlo bien. Pero hay un nuevo disco de Ann Deveria, que sale para fábrica la semana que viene, así que si todo va bien, tendremos un álbum entre las manos antes de final de año.

txrrxtxxrx.bandcamp.com

Entrevista: Vidal Romero
Foto: Tasio

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