Tras pasar un 2015 relativamente tranquilo, el noruego Prins Thomas ha parecido despertar de la hibernación con la llegada del frío. A finales de octubre se publicaba Paradise Goulash (Eskimo, 2015), un monumental cd-mix, que ocupa tres compactos y se extiende más allá de las tres horas de duración. Y ahora llega a las cubetas Toransu(Full Pupp, 2016), un doble EP que combina temas nuevos con versiones editadas de pistas que aparecían en su último disco, Prins Thomas III (Full Pupp, 14), y algunas remezclas inéditas. Un cajón de sastre que sirve, además, para celebrar la referencia número cincuenta de Full Pupp, el sello que dirige desde hace más de diez años.

Un año entero sin publicar más que un maxi parece algo extraño en alguien como tú, que tiene fama de adicto al trabajo. En realidad he estado bastante ocupado, planeando muchas cosas y proyectos distintos, que espero que vayan saliendo a la luz durante 2016. Entre otras cosas, he grabado un álbum de ambient, o de algo parecido al ambient, para el sello Smalltown Supertown; tengo a medio terminar un montón de temas nuevos que deberían encajar en un nuevo disco, y he co-producido unos cuantos proyectos de otros artistas, que aparecerán a lo largo de los próximos meses.

Tu nuevo EP, Toransu, incluye canciones nuevas, versiones extendidas de temas extraídos de tu último disco y remezclas de temas antiguos. ¿Por qué esa suma de elementos tan diferentes entre sí? Me pareció que era un buen momento para realizar una limpieza en los cajones y sacar a la luz varias cosas que me gustaban y que, de otro modo, se hubieran quedado en el archivo cogiendo polvo. Las remezclas y versiones extendidas de Prins Thomas III no justificaban por sí mismas la edición de un maxi, y aunque las nuevas canciones sí que podrían haberse publicado en un solo vinilo, me pareció más interesante sacarlas así… Supongo que la auténtica razón es que mi capacidad cerebral no me alcanza para las cuestiones de marketing; está dedicada por completo a labores creativas.

Toransu supone la referencia número cincuenta de tu sello, Full Pupp, que cumplió diez años en 2014. ¿Cómo te las arreglas para que las cosas se mantengan frescas después de tanto tiempo? Me limito a hacer lo que sé hacer, ese es el único secreto. Si se mantiene fresco o no es algo que tienen que decidir los oyentes, yo me limito a seguir lo que me dice mi instinto y publico temas que me parece que merecen una oportunidad en el tocadiscos. Además, aunque la mayoría de la música que saco en el sello llega a mis manos a través de amigos, también tropiezo de vez en cuando con alguna maqueta que merece la pena.

¿Haces todo el trabajo del sello tú sólo, o tienes alguna ayuda? En realidad, el trabajo nos lo repartimos Kai Fraeger, de la distribuidora Word And Sound y yo. Habitualmente yo me dedico a buscar la música y decidir con el artista todos los aspectos acerca de la selección de temas y de la producción artística; un trabajo que, en la mayoría de los casos, significa que tengo que pringarme con tareas de mezcla o producción. La música se manda después a masterizar y es entonces, una vez que el corte del vinilo está aprobado, cuando entra Kai en escena, que además de colaborar conmigo en la dirección de arte se ocupa de la parte aburrida del asunto.

Full Pupp tiene dos subsellos, Internasjonal y Rett|Fletta. ¿Cuáles son las diferencias entre las tres criaturas? Es muy sencillo: Full Pupp se dedica en exclusiva a material producido en Noruega, y en Internasjonal publicamos las cosas que llegan desde fuera del país. Rett|Fletta, por último, está orientado a todos esos temas que encajan de una manera vaga en el término “techno”. No soy un fascista de los estilos, así que puede haber algo de superposición entre los distintos sellos de vez en cuando, pero la regla general es esa: si se trata de música de baile para neandertales, entonces Rett|Fletta lo publica. De todos modos, la cosa no acaba ahí, acabamos de empezar un nuevo subsello que se llama Full Pupp Splits, que consiste en maxis recopilatorios, con música de varios artistas, y otro llamada Slagerparade, en el que vamos a reeditar discos de música noruega que están fuera de la circulación. Y más adelante empezaremos otro sello más, Horisontal Mambo, dedicado a los sonidos de naturaleza más esotérica, desde ambient acústico a dub o balearic beats. Creo que no se me olvida nada.

¿Y qué discos tenéis preparados para este año? He estado escuchando el próximo álbum de Magnus International y me parece bastante bueno. De momento tengo que guardar algunos conejos en la chistera, pero aparte del disco de Magnus International, y como te decía antes, aparecerá en algún momento un nuevo álbum de Prins Thomas. Hay también conversaciones acerca de una nueva recopilación del sello y unas cuantas de referencias preparadas ya, tanto para Full Pupp Splits como para Rett|Fletta. También reeditaremos Plugged, el primer álbum que Per Martinsen publicó como Mental Overdrive hace veinte años. Se trata de un disco en el que hemos trabajado de manera meticulosa, restaurando material sacado de viejos DATs y en algunos casos utilizando versiones alternativas o inéditas. Todo ello masterizado a la perfección, por supuesto.

Hablemos de Paradise Goulash. En la nota de prensa decías que estaba concebido como un homenaje particular al mítico Paradise Garage. ¿Qué significan el club y la figura de Larry Levan para ti? El título es una broma acerca del nombre de Paradise Garage, eso es verdad, y también un homenaje a Larry Levan. Evidentemente, no llegué a verle pinchar, pero todas esas historias que leí acerca de él durante mis primeros años como Dj, y todos esos temas que tomé prestados de sus playlists, me ayudaron a dar forma a mis ideas y descubrir el tipo de música que podía encajar en mis sesiones. Así que, incluso si existen pocos nexos a nivel musical entre el contenido del cd-mix y la música que Levan pinchaba en su club, creo que su filosofía particular acerca de mantener la mente abierta a cualquier tipo de música, y de creer ciegamente en los temas que vas a pinchar, está bastante presente en Paradise Goulash. De hecho, la auténtica idea del disco no es reflejar lo que suena cuando pincho en un club, sino mezclar un montón de música que me gusta de una manera interesante y sorpresiva.

Paradise Goulash se expande hasta ocupar tres compactos casi por completo; tres compactos que parecen avanzar en direcciones distintas entre sí. Si existe algún concepto oculto en alguno de los tres discos es pura coincidencia. Grabé cada uno de los compactos en un día, durante tres días seguidos, y siempre intentando que pudieran funcionar de manera autónoma, con su principio y su final particulares, así que es normal que veas una cierta coherencia en cada uno de ellos. Pero la verdad es que, si volviera a grabarlo todo, utilizando los mismos temas, tanto las mezclas como el contenido y el orden del material en los discos habrían salido de forma completamente diferente.

Lo que más me gusta acerca del disco es que no se trata de sesiones lineales. Quiero decir, que utilizas un montón de temas diferentes entre sí, y además los mezclas muchas veces de una manera extraña pero que, por algún motivo que se me escapa, sigue sonando perfecta al oído. Es una cuestión en la que no suelo reflexionar demasiado, la verdad. Normalmente se me ocurre alguna idea y la intento ejecutar de la mejor manera posible, pero sin pararme a pensar en lo que estoy haciendo, porque si no sería incapaz de terminar nada. Además, con este disco la idea era grabar una sesión aventurera, un poco en la onda del Cosmo Galactic Prism (Eskimo, 2007) que publiqué en el mismo sello hace unos años, pero dejando más a la vista el “toque humano”. Un concepto que abarca el orden de los temas, las técnicas utilizadas a la hora de mezclar o las elecciones de última hora.

Para terminar con este asunto, en una época en la que cientos de podcasts, mixclouds y videos en línea (como la serie Boiler Room) aparecen en la red a diario, ¿qué sentido tiene publicar una sesión en un formato físico? La verdad es que no sé si lo tiene, pero al menos tengo claro que prefiero el formato físico con mucha diferencia. Todo en este disco me pareció una buena idea desde el principio, tanto a nivel musical como a nivel de diseño gráfico, así que espero sinceramente que no se hunda en el mar de mediocridad que nos rodea. Algo que parece que ya hemos evitado, porque el disco está funcionando bastante bien y desde Eskimo me han encargado un doble vinilo y un maxi asociados al proyecto.

Una curiosidad personal: recuerdo que, en otra entrevista que hicimos hace años, me comentaste que estabas decidido a no aceptar tantas remezclas porque te quitaban tiempo para trabajar en tu propia música. Sin embargo, da la impresión de que sigues igual de activo que siempre en ese campo, así que ¿de dónde sacas tiempo para llevar adelante tantos proyectos paralelos? ¿Me creerás si te digo que todo consiste en que he desarrollado una ética del trabajo perfectamente afinada? No, la verdad es que ni siquiera yo mismo sé cómo lo consigo, pero sí es cierto que acepto menos remezclas que antes y que las combino con una buena velocidad a la hora de trabajar y un control de calidad muy bajo. Ahí tienes el secreto para mantener un ritmo de producción alto (risas).

 

www.facebook.com/Prins-Thomas

 

 

Entrevista: Vidal Romero

Foto: Ragnhild Fors

 

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