Después de varios años cantando al duelo, los fantasmas, la memoria y las metamorfosis, La Chica parece haber decidido que ya tocaba otra cosa. “amor con coco” es el primer adelanto de su próximo álbum, previsto para comienzos de 2027, y llega con una Sophie Fustec mucho más pendiente del cuerpo que de las heridas. O, dicho de otro modo, con ganas de pasarlo bien. La canción juega en el deseo entendido como placer, libertad y juego. Y lo hace sin ponerse trascendente.
La Chica lleva el deseo a un terreno donde caben el pop, el Caribe y la electrónica
Hay pop latino alternativo, ritmos caribeños, electrónica y spoken word, todo mezclado con una sensualidad bastante descarada y una buena dosis de humor. Por momentos puede recordar a la irreverencia de Lido Pimienta o al desparpajo de Nathy Peluso, aunque La Chica sigue teniendo ese universo propio que hace difícil colocarla cómodamente en ningún sitio. Ni falta que hace.
“Durante mucho tiempo canté las heridas, los fantasmas y las metamorfosis. Hoy tenía ganas de cantarle al deseo”, cuenta la artista. La frase resume bastante bien el cambio de dirección. No es que La Chica, a la que entrevistamos hace unos años en OCIMAG, haya decidido renegar de todo lo anterior; más bien parece haber llegado al punto del viaje en el que, después de mirar tanto hacia dentro, apetece volver a salir. Y salir significa aquí recuperar el cuerpo. Disfrutarlo, jugar con él, habitarlo sin conflicto. El sencillo habla de esa sensación de volver a sentirse dueña de una misma, pero lo hace desde un lugar mucho más ligero que en anteriores trabajos. Hay menos ceremonia y más ganas.
Metamorfosis del talento
Desde 2015, Sophie Fustec ha ido construyendo una música en la que caben el piano, la electrónica, las polifonías y las influencias latinoamericanas. Después de “Cambio” (2019) y “La Loba” (2020), este nuevo disco vuelve a mirar hacia la transformación, aunque parece que esta vez la transformación pasa menos por sobrevivir y más por disfrutar.
De momento, “amor con coco” funciona estupendamente como canción de verano tardío: calor, atardecer, un poco de sudor y la noche todavía por delante. Pero bajo ese envoltorio juguetón hay una idea bastante más interesante: a veces también hace falta dejar de intentar entender el cuerpo para, simplemente, volver a disfrutarlo. Aún tenemos en nuestra retina su actuación en el festival Sónar, y otras más celebradas en España. Muy pronto, el 10 de octubre, la tendremos actuando de nuevo, en un escenario al aire libre, esta vez en la madrileña Plaza del Sol.
Escucha a La Chica en Spotify.
Fotografia: Michael Luppi









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