Corría el 1981. Mientras yo aprendía a tirar penaltis sin la puntera y vacilaba a ritmo de rap, en Aarschot (Bélgica) se gestó todo un referente de la EBM y el techno industrial: Front 242. Aunque electrónicamente hablando yo me desvirgué con Vangelis, la YMO o Moroder, estos tipos despertaron con el tiempo mi lado más oscuro e incisivo. Unos señores hechos y derechos que como nadie supieron -aún saben, de hecho estamos ante una inminente nueva gira por España… fechas al final- hacer sudar a las masas y a las máquinas. Son culpables de himnos generacionales como Quite Unusual (Official Version / Red Rhino, 1987), Until Death (Us Do Part) (Front by Front / Red Rhino, 1988), Rhythm Of Time (Tyranny For You / Epic Records, 1991) o Don’t Crash (Live Target / Guzzi, 1992). En 2014 editaron -con motivo del 30 Aniversario de su primer concierto en los Estados Unidos- una recopilación grabada en directo, imprescindible también: Front 242: LIVE Cold Waves III (Nimbit Music). No hay tu tía, Patrick Codenys -con quien charlamos- y el resto de alumnos aventajados se merecen todo nuestro respecto y un rinconcillo en la revista.

En vuestro caso, ¿sería la música el elixir de la eterna juventud? Concretando aún más: ¿lo sería cada vez que os embarcáis en una nueva gira? A decir verdad, lo que sí está claro es que gozamos de una vida muy distinta a la mayoría de los mortales. Nos vemos obligados a mantenernos en forma tanto física como mentalmente, ya que nuestros conciertos son bastante enérgicos a la vez que técnicos. Otra cosa que tenemos muy presente es, en la medida de lo posible, mantenernos al margen de las nuevas tendencias que se van sucediendo en el arte, la escena underground, etc. Finalmente, y también como consecuencia de todo esto, procuramos no juntarnos demasiado con adolescentes que de algún modo nos pueden insuflar nuevas corrientes.

¿Con qué es más complicado lidiar? ¿Con la fatiga física o con la mente cuando esta no para de recordar a toda una familia, un hogar a miles de kilómetros de distancia? Estamos acostumbrados a mantener nuestras ocupaciones divididas al mismo tiempo que compartidas. Los familiares y los amigos se pueden mantener intactos, aun teniéndolos lejos, mientras estamos inmersos en una gira. Lo que no se puede reparar tan fácilmente es el propio cuerpo. Hay una odisea constante en todo ese trajín descomunal que nos obliga a saltar de terminal en terminal, acumular horas de vuelo, infinitas pruebas de sonido, habitaciones de hotel llenas de soledad, etc. Es un hecho comprobado: cuando sales de gira durante demasiado tiempo, tu identidad se acaba derrumbando.

Muy pronto os tendremos tocando en España. Actuar en España es siempre algo excitante. Cuando arrancamos en vuestro país, allá por principios de los ochenta, percibimos que no estabais tan contaminados por la industria musical anglosajona. Nos encantó descubrir a un público ávido, realmente curioso por conocer nuevos estilos musicales… especialmente dentro del ámbito electrónico. Al instante apreciamos unas sensaciones maravillosas entre público y Front 242. Es complicado recordar cuál fue nuestro mejor concierto, pero si nos tenemos que mojar un poco os diremos que bien podrían haber sucedido por aquel entonces en ciudades como Madrid, Barcelona y, ¡cómo no!, Valencia.

Valencia, ese templo donde tan buen refugio encontró la EBM… A nivel artístico, ¿controláis a gente como Technomader, Electrophobia, Chimo Bayo…? A todos esos artistas, Dj que mencionas o que se quedaron sin mencionar, les debemos estar muy agradecidos. Estas personas fueron el detonante de que nuestro sonido llegase a los clubes. Actuaron como una especie de ‘traductores’ capaces de acercar nuestro complejo sonido a mucha más gente cada vez que lo incluían en sus habituales sesiones. No tenemos muy claro en qué consistió exactamente un posible ‘Valencia Sound’ o si exactamente lo hubo y se concedió tal como hicimos nosotros aquí con The Sound of Belgium, pero, desde luego, si existió debió de merecer la pena, está claro.

Hace como un año leí que volvíais a enfrascaros en un nuevo álbum y que este saldría en 2015. ¿Cómo está la cosa? Que el año se nos fue… Es trabajo pendiente. Probablemente no se trate al final de un álbum completo, más bien de un EP o algo similar. La principal razón por la cual se haya aparcado más de lo previsto es que es demasiada la energía que se emplea a la hora de lanzar un nuevo disco de estudio, mucha, para luego obtener muy pocos resultados. Y, bueno, no hablemos ya de todo el tema económico y de lo pobre que está el panorama a la hora de financiar un proyecto de esa índole. Pensamos que la nueva y mejor plataforma para experimentar con la música es sobre el escenario, siempre sobre el escenario. Durante un directo es cuando le damos rienda suelta a todo. Damos origen a nuevas creaciones o directamente proyectamos versiones diversas de un mismo tema.

¿Alguna sugerencia para aquellos que sienten amor pero a la vez pavor por liarse a componer con máquinas analógicas? El principal consejo sería que no tuviesen en cuenta que son máquinas complicadas e imposibles de asimilar. De hecho, de ser así, hay que tener muy claro que no se trataría jamás de un obstáculo sino de una bendición. Gracias a esa complejidad se esforzarán más y por lo tanto desarrollarán mejor sus facultades humanas con el fin de dominar esa tecnología. Al no tratarse de aparatados ‘amigables’, hacen que la capacidad como persona explore más de lo habitual, se atreva a desarrollar ideas que una máquina por norma no te va a entregar en bandeja. Mira que han pasado ya años, pero a nivel personal sigo manteniendo esa lucha con mis sintetizadores.

Señor Codenys, ¿es usted de poseer y barajar distintas marcas y tipos de sintes? Sinceramente, no adjudico reglas o gustos específicos por esta o aquella máquina. Mi recomendación es que cada uno elija cualquiera que le ofrezca lo necesario para echar a volar su creatividad y se divierta con ella. Lo más importante para mí es lograr limitar el número de cacharrería con la que trabajar. Esfuérzate por tomar como mucho tres o cuatro aparatos y concéntrate en ellos para construir las pistas. ¡Ah!, e imponte siempre plazos en los que evoluciones.

Imagino que sí, pero ¿sois manitas a la hora de resucitar cualquier teclado o similar cuando se rompen? Daniel Bressanutti solía trabajar en un establecimiento donde vendía sintetizadores. De este modo, él se convirtió directamente en nuestro ‘cirujano’ particular. Cualquier operación termina siempre en sus manos. Es sin lugar a dudas el más técnico de todos nosotros. Pero también es cierto que las máquinas tienen su propio estado anímico. A principios de los ochenta los secuenciadores no eran estables cuando se trataba de la fuente de alimentación. Así, por ejemplo, cuando en el vecindario la gente encendía la televisión a eso de las 20:30 h, todos de golpe y porrazo, y encima coincidiendo con que íbamos a empezar a tocar, la electricidad corría el riesgo de volverse inestable y por consiguiente todos los datos que no habíamos guardado en el secuenciador se iban al garete. Llevó su tiempo hasta que por fin pudimos disfrutar de una tecnología fiable dentro y fuera del escenario.

‘Front 242’, como nombre, ¿me confirmáis que se tomó de un decreto establecido por la ONU en 1979 para restablecer la paz en el conflicto árabeisraelí? Front 242 es un nombre meramente gráfico y no tiene vínculo alguno con cualquier tipo de resolución, como dicen por ahí. Sin embargo, sí que es cierto que siempre hemos guardado bastantes mensajes políticos ocultos, o no tan ocultos, dentro de nuestras canciones, bien extrayendo y utilizando directamente samplers o subrayando eventos históricos. La interpretación luego queda siempre al servicio de vosotros, es libre y, variada como en cualquier otra vertiente artística. Como ya te habrás coscado, a nivel personal todos y cada uno de los miembros de la banda tenemos nuestro dictamen sobre la política. Oriente Próximo ha sido siempre tierra de conflictos, desde la época colonial, cuando los superpoderes dibujaban a su antojo los territorios, a la consiguiente apropiación injustificada de regiones, ciudades, por no hablar de los tiranos, etc. Un desastre y una verdadera pena para civilizaciones que en algún momento llegaron a ser brillantes.

¿Cuál es su punto de vista sobre el capitalismo y lo que está haciendo con este hermoso lugar llamado Tierra? En mi opinión el capitalismo es como un cáncer que actúa sobre nuestra Madre Tierra a ritmo lento, por ahora.

¿Cómo pensáis afrontar los próximos años? Con ambiciones y desafíos que por una razón u otra aún no se dieron. Ya no somos unos ‘innovadores’, al menos en la carrera por la vanguardia musical. A pesar de esa realidad, nuestro estilo permanece intacto. Mantenemos la llama encendida gracias a cómo experimentamos y nos divertimos durante nuestras actuaciones.

¿Un deseo que se cumpla antes de que hayan pasado diez años? Quiero seguir dando por saco… aunque sea desde la tumba.

 

www.front242.com

Entrevista: Bruno Garca

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