Fantastic Twins

Julienne Dessagne se oculta tras la máscara de Fantastic Twins; un guiño, dice ella, al carácter cinematográfico de su música. Y con ese disfraz da forma a un techno onírico y sensorial, que surge del cruce de opuestos. Atmósferas que son a la vez pesadas y vaporosas. Ritmos que se mueven con una marcialidad deslavazada. Voces encantadas, que hablan de agitar conciencias con un extraño sentido de la melodía. Un disparatado babel de referencias, que esta francesa hace encajar como por arte de magia. Fantastic Twins es uno de los nombres elegidos para la edición 2019 del festival Convenanza.

Empecemos por el principio. ¿Dónde creciste? ¿Cómo descubriste la música?

Nací en Saint-Etienne, en Francia, pero fui a estudiar a Lyon, y más tarde a Glasgow. Después estuve trabajando en Londres un par de años, antes de mudarme definitivamente a Berlín, donde llevo diez años. Descubrí la música gracias a mi padre, que escuchaba muchísimo jazz, blues, clásica y música africana. También hice danza contemporánea desde muy joven, y eso me ayudó a familiarizarme con compositores como Philip Glass o Steve Reich. Al principio no me di cuenta de que se trataba de genios, para mí se trataba solo de la música que tenía que bailar. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que me ayudaron a abrir las orejas y tuvieron un gran impacto sobre mí. También estuve tocando el piano durante varios años, pero de un modo académico y aburrido. Y como la danza ocupaba todo mi tiempo libre, terminé por dejarlo.

Una auténtica epifanía

¿Cuándo aparece la música de baile en la historia de Fantastic Twins?

Fue mi hermano quien me introdujo en la música electrónica. Había comprado un par de platos e intentó enseñarme a pinchar. En aquella época, la escena de clubes en Francia, sobre todo cuando salías de París, era casi inexistente. Las raves de los ochenta y los primeros noventa desaparecieron, y la mayoría de los clubes se habían pasado a la música comercial. Así que en realidad no descubrí la música de baile y la cultura de la noche hasta que me mudé a Glasgow. JD Twitch y JG Wilkes tenían una fiesta todos los domingos por la noche, Optimo Espacio, y pasé allí todos los domingos que estuve en la ciudad. Fue una auténtica epifanía.

¿Fue entonces cuando empezaste a hacer tu propia música?

En aquella época trabajaba como becaria en The Arches, un local que programaba teatro y música. Aprendí a producir y promover conciertos y fiestas de DJ, funciones de teatro y performances. Eso me sirvió para trabajar en Londres, como asistente de la responsable de contratación de Fabric, Judy Griffith, de la que también aprendí mucho. Cuando me mudé a Berlín, comencé a jugar con sintetizadores analógicos y software musical, y aprendí a utilizarlos con mucha rapidez. Así que comencé a producir música en formato dúo, en otro proyecto.

Giré durante varios años antes de sacar mis primeros discos como The Twins, en los años 2013 y 2014. En 2015 comencé a componer bandas sonoras para obras de danza contemporánea, eso ayudó a cerrar un círculo de algún modo. En 2017 cambié mi nombre a Fantastic Twins, continué produciendo discos y comencé a tocar yo sola. Hacer una carrera alrededor de la música nunca fue un plan preconcebido, ni siquiera un sueño. Simplemente, ha sucedido de ese modo.

Los primeros pasos

Tus dos primeros discos como The Twins anticipaban un tipo de techno que es bastante habitual hoy día. Hipnótico y con un punto motórico, compuesto a partir de elementos sueltos y muchos detalles, repleto de sonidos analógicos… ¿Cómo llegaste a ese tipo de sonido?

Compré un procesador de efectos para voz, estuve jugando un rato con él y descubrí esa manera de cantar, un poco operística, que es el sello de The Twins. Grabé aquella primera sesión, sólo para ver cómo funcionaba el aparato, y terminé por componer mi primera canción, “Trulywood”. Era sólo esa voz y capas de sonido añadidas con un Moog Voyager. La música de mis dos primeros EPs está grabada así, de manera muy espontánea. A veces, con el añadido de grabaciones de campo que hacía en mis viajes.

Tu biografía dice que haces música “conjurando enormes drones de sintetizador en los que se zambullen texturas vocales”. Para mí, esos drones tienen una cualidad táctil, que me recuerda a pioneras como Eliane Radigue o Pauline Oliveros, pero también a bandas psicodélicas y de krautrock, como Cluster o Spacemen 3. ¿Cuáles son tus influencias a la hora de hacer música en  Fantastic Twins?

Escucho música muy distinta, así que el espectro de influencias que manejo es bastante amplio. Por ejemplo, hace un rato estaba escuchando un disco llamado “Scènes Pittoresques Des Ballets Fantastiques De Loie Fuller”, que mezcla exótica y música para niños. También encuentro inspiración en muchos lugares que no tienen que ver necesariamente con la música. Y la mayoría de las veces, sólo detecto influencias en mis canciones cuando alguien me las señala. Nunca empiezo a escribir pensando en “quiero sonar así o asá”, pero eso no significa que mis influencias no salgan a la luz. Es sólo que se trata de algo más inconsciente que deliberado.

Dibujar música en el estudio

¿Sigues algún tipo de estrategia a la hora de componer?

Cuando estoy en el estudio, intento traducir las imágenes que tengo en la cabeza. Así que no tengo ideas preconcebidas acerca de cómo debe construirse una canción, prefiero dejar que la música me guíe. A veces una canción me pide un desarrollo largo, y en otras ocasiones le basta con tres minutos. También intento esquivar los modos habituales de coomponer canciones, aunque el resultado “no funcione en la pista de baile”. Ese tipo de prejuicios pueden llegar a matar ideas con potencial, y yo prefiero la música que es salvaje e impredecible.

¿Y qué tipo de instrumentos utilizas? Porque tus canciones suenan en algunos casos muy analógicas y rugosas, y en otros casos muy limpias y digitales.

Uso todo tipo de instrumentos, tanto digitales como analógicos, no soy nada purista en ese sentido. Sintetizadores analógicos, modulares, efectos digitales… cualquier fuente de sonido puede ser interesante, todo depende de cómo la utilices. Por ejemplo, no sé tocar la guitarra, pero tengo una y la utilizo mucho, de una manera instintiva y poco ortodoxa. Ahora mismo, mi pieza de equipo favorita es el Eventide H3500, un procesador digital de efectos con el que estoy obsesionada, lo utilizo continuamente. Y todo lo que toco pasa en algún momento por una Roland KM60, una mesa de mezclas analógica de los setenta, que añade suciedad y distorsión. Así que analógico, digital, no importa demasiado, lo que importa es lo que hagas con ello.

La voz como un instrumento más

También me gusta mucho la manera que tienes de cantar, cercana a la estética del spoken word, pero también utilizando la voz como un instrumento más. ¿Tienes algún modelo en este sentido?

Por supuesto, tengo héroes y referencias, pero las voces son tan personales por definición que sería grotesco intentar imitar a otra persona. Así que trabajo con lo que tengo, mi voz, mis palabras, mis tristezas y mis alegrías. Intento experimentar todo lo que puedo, y eso me llevó durante algún tiempo a utilizar una cadena de efectos que me daba una apariencia “operística”. Pero ahora apenas la utilizo, salvo para coros y arreglos, prefiero cantar de una manera natural y luego enviar esa voz a través de pedales de efectos o amplificadores de guitarra.

¿Compones esas voces antes o después de producir la base de las canciones?

Si estoy trabajando en una canción de spoken word, escribo el texto antes que nada. En caso contrario, no sigo reglas: a veces va antes la voz y a veces entran primero los ritmos. Como tú has dicho, se trata de un instrumento más, uno de los más divertidos.

Letras inusuales en el mundo del techno

Las letras que escribes son también interesantes. Bastante inusuales en un mundillo como el del techno, poco interesado en agitar las conciencias del oyente. ¿Dónde encuentras inspiración para escribir cosas así?

Tu pregunta me ha recordado el tema “Techno vocals” de Marc Houle, que creo que hace un buen resumen de la situación. En cuanto a la inspiración, a veces miro alrededor de mi estudio y veo alguna palabra en un libro, un póster o lo que sea, y me imagino una historia a su alrededor. Otras veces es un reflejo del momento en el que estoy pasando, o un estado mental. O puede ser una escena que me imagine, como cuando haces el script de una película. Si el texto es para un spoken word pongo mucho cuidado en las palabras, porque el texto ocupa un lugar muy central, y tiene que ser capaz de llevar al oyente a algún sitio especial.

Cuando escribo para la pista de baile la letra es menos importante, porque me interesa más utilizar el sonido de las palabras para apoyar la estructura rítmica. Pero tampoco en esas ocasiones suelo utilizar palabras porque sí. Ahora mismo estoy experimentando con vocales que no tienen un significado estricto, o con palabras que no existen. Algo parecido a la técnica del cut-up que utilizaban los dadaístas y escritores como William Burroughs o Brion Gysin. Darle sentido a un sinsentido o, aún mejor, hacer lo contrario.

Un salto a lo fantástico

Como has dicho antes, Tus dos primeros EPs aparecieron como The Twins, pero después cambiaste tu nombre a Fantastic Twins. En paralelo, tu sonido ha evolucionado hacia algo más melódico y etéreo. Así que, ¿de qué va todo este juego con los gemelos?

Los gemelos son personajes imaginarios que vienen a visitarme y me inspiran historias que después de transforman en canciones. Así que “Fantastic” se refiere a ese elemento fantástico, omnipresente en mi música. No estoy segura de que mi sonido se haya vuelto más melódico, porque las melodías siempre han tenido un papel protagonista en mis canciones. Pero sí es posible que esas melodías se concentren antes en las secuencias que en las capas. Atmósfera y textura, esos son los dos aspectos que más me interesan.

Casi todos tus discos se han publicado a través de Optimo o Hippie Dance. ¿Cómo te han ayudado los responsables de esos sellos a refinar el sonido de Fantastic Twins?

En ambos casos se trata de gente que significa mucho para mí, la música que defienden es una gran fuente de inspiración. Pero cuando estoy en el estudio nunca pienso en ellos (ahora que lo pienso, eso sería bastante extraño). A veces les pido opinión sobre maquetas o les pregunto alguna cosa, pero en general no interfieren en mi proceso creativo ni intentan dirigir mis pasos. Refinar el sonido de Fantastic Twins es cosa mía y solamente mía.

Un mundo de colaboraciones

En los dos últimos años has colaborado o hecho remezclas con gente como Cosmo Vitelli, Marvin & Guy, Golden Bug, Moscoman o The Golden Filter. ¿Te ayudan a mejorar tus propias técnicas dentro de Fantastic Twins?

Depende del caso. Cuando alguien me pide que remezcle una canción, asumo que quiere que añada mis propios toques al original. No hay interacción humana, así que el proceso no cambia mucho al que realizo cuando estoy sola, salvo porque el material de partida no es mío. En cuanto a las colaboraciones, casi siempre me llaman para cantar. En este caso, la necesidad de ajuste es mayor, pero también creo que les interesa mi forma de cantar, la que escuchan en mis discos. Como no me piden nada más, no me siento con la libertad suficiente como para experimentar más a fondo. Pero ahora mismo tengo dos proyectos en marcha en los que sí haremos música a medias, así que espero aprender mucho de la experiencia.

Tu ultimo EP, “Lost in Germany”, ha aparecido en Against Fascism Trax, el sello que JD Twitch dedica a luchar contra la intolerancia que recorre Europa. Los títulos del EP y las canciones parecen reflejar lo duros que son estos tiempos para los refugiados, sobre todo a causa del auge de la ultraderecha.

Las letras no se refieren exactamente a esa situación, se trata de preguntas que me hago a mí misma, pero soy consciente del doble nivel de lectura que pueden llegar a provocar. Ahora bien, publicar estas canciones a través de AF Trax me ha dado la oportunidad de trascender esa narrativa personal y contribuir a una causa en la que todo el mundo debería estar implicado. De hecho, creo que la iniciativa de JD Twitch es mucho más significativa que ver a todos esos DJs y famosillos que adoptan posturas políticas como un nuevo accesorio con el que vender su imagen en las redes sociales. Esa actitud, desde luego, no nos va a ayudar.

Fantastic Twins rumbo a Convenanza

Este año estarás tocando en Convenanza. En OCIMAG nos gusta mucho el festival porque representa un modelo diferente al habitual. Tiene un tamaño reducido, pone mucho cuidado en el sonido y los detalles, y realmente se preocupa por la música.

Llevo varios años intentando ir al festival, pero por diferentes razones nunca he podido, así que recibir la invitación me hizo muy feliz. Es el concierto que más me emociona de todos los que daré este año. Un entorno increíble, gente amigable, buen sonido, un cartel excelente, sin nombres irrelevantes… todo parece pensado para disfrutar de la música en profundidad. Ojalá existieran más festivales como este.

¿Y qué tipo de concierto estás preparando?

Nunca puedo predecir cómo serán mis conciertos, depende de la electricidad que haya en el aire. Cuando las estrellas se alinean, puedo llegar a sentirme poseída en el escenario. Y en ese momento no es a mí a quien ves, ves a los gemelos.

fantastictwins.bandcamp.com

Entrevista: Vidal Romero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *