Craven Faults

Las áreas post industriales del norte de Inglaterra, paisajes en los que conviven una naturaleza sin domesticar y restos olvidados de edificios fabriles, son la inspiración con la que trabaja Craven Faults.

Un tipo que prefiere ocultar su identidad, para dar todo el protagonismo a su principal herramienta: un sintetizador modular, montado en una de esas fábricas abandonadas.

Con él construye largas piezas de naturaleza espectral y meditativa, que son pura arqueología sonora; el sueño de un futuro truncado, atrapado entre los pliegues del progreso. Su primer disco largo, “Erratics & unconformities” (The Leaf Label, 2020), acaba de ver la luz.

 

Craven Faults, un nombre con resonancias ocultas

En el mundo de la música electrónica hay varias razones para escoger el anonimato. A veces se pretende que la música “hable por sí misma”, más allá de quien la esté tocando.

Algún artista conocido lo utiliza para dar salida a un proyecto nuevo y asegurarse de que será juzgado en sus propios términos. ¿Cuál es tu razón para permanecer oculto?

La música refleja el carácter de las personas que la hacen. Los títulos de las canciones, las imágenes asociadas a Craven Faults, son una extensión de mi persona y mis intereses.

Creo que esa estética, que a veces es ambigua de un modo premeditado, ofrece una oportunidad para investigar más a fondo lo que hay detrás de la música. Una música que ha sido creada en un entorno muy específico, al que no quiero imponerme.

Craven Faults es el resultado de tu reciente interés en los sintetizadores modulares. ¿Formabas parte del mundo de la música antes de embarcarte en esta aventura?

He trabajado en este mundillo durante muchos años, sobre todo como músico de estudio, y a veces también como músico de gira.

En esos casos mi papel era el de guitarrista, pero siempre me ha gustado experimentar con samplers y máquinas de cinta. Comencé a trabajar con sintetizadores modulares hace nueve o diez años de un modo autodidacta, todo lo he aprendido por mi cuenta.

Por supuesto, siento curiosidad por el nombre que has escogido. Craven Faults parece tener ciertas resonancias ocultas.

En realidad, las Craven Faults son una serie de fallas geológicas que atraviesan ciertas partes de Yorkshire, no muy lejos de donde vivo.

El sonido de una maquinaria espectral

Tus tres primeros EPs estaban inspirados en imágenes de naturaleza e industrias abandonadas, capturadas en el área de Yorkshire.

¿Qué es lo que te interesa de esos paisajes? ¿Se trata de una cuestión estética, o también hay razones sentimentales y personales detrás de esa elección?

La estética tiene mucha importancia, pero también me interesa la historia que subyace detrás de cada imagen. Encuentro belleza tanto en los paisajes naturales como en los viejos edificios industriales, y nos los veo necesariamente como entidades separadas.

Los restos de una actividad industrial del siglo XIX, o incluso anterior, pueden conformar un paisaje muy interesante. En las portadas de los EPs he utilizado imágenes con las que me tropiezo en el camino entre mi casa y el estudio.

Algunas se han convertido en estampas familiares, y mientras más las veo, más me interesa conocer su historia. Hago música y siento curiosidad por lo que me rodea, y esos dos elementos se combinan en los discos de Craven Faults.

Has construido tu estudio en el interior de una vieja fábrica. ¿Es una especie de homenaje a esos tiempos en los que Yorkshire era un lugar industrioso, lleno de futuro y gente joven?

¿O te interesan más las cualidades sonoras que puede proporcionar un espacio de esas características?

Es cierto que mi estudio está en una vieja fábrica, pero en realidad ocupa una pequeña habitación en un área renovada hace pocos años.

La mayoría de esos viejos y hermosos edificios industriales han sido demolidos, pero todavía quedan algunos, que se han adaptado a otros usos distintos.

Por desgracia, en este país hemos abandonado la manufactura para convertirnos en comerciantes y vendedores. Y en consecuencia, las habilidades de los obreros ya no son necesarias, y tampoco se respetan.

Cuando me mudé a este espacio, todavía quedaban algunas hiladoras en uso: el sonido de la maquinaria que puedes escuchar en “Slack sley & temple”, por ejemplo, se grabó al final del corredor en el que estoy ahora. Esta parte de Yorkshire era conocida por sus industrias textiles, y la canción trata sobre eso.

Los sintetizadores modulares son también un resto arqueológico de tiempos pasados. Máquinas de gran tamaño, que fueron absolutamente modernas en una época, pero ahora resultan obsoletas, sobre todo si se las compara con los ordenadores modernos. ¿Te sientes cercano a la hauntología?

No siento afinidad con los conceptos de la hauntología, ni tampoco con la psicogeografía. Sé que esas ideas existen, y tal vez algún día sienta la necesidad de investigar acerca de ellas. Pero ahora mismo no me interesa.

El sonido de un equipo modular

¿Puedes explicar qué tipo de aparatos tienes en tu estudio? ¿Cuáles son las piezas que más te inspiran a la hora de crear tus canciones, y cómo las utilizas?

Obviamente, el sintetizador modular está en el corazón de todo, pero las canciones pueden surgir de diferentes maneras.

Suelo tener una idea clara de lo que quiero hacer cuando empiezo a utilizar el modular, pero antes de lanzarme de lleno intento explorar diferentes caminos alternativos, porque con el modular no siempre puedes predecir lo que va a suceder.

Por eso, hay que utilizar una metodología abierta: en parte lo controlas, y en parte dejas que te lleve hacia donde él quiere. También utilizo mucho un órgano Farfisa de 1967.

Es un instrumento con un sonido muy ligado a la música de una época que siempre me ha gustado (piensa en cosas como Pink Floyd), y me apetece utilizar algo que posee ese nivel tan grande de familiaridad en un contexto nuevo, sin que parezca un homenaje o un ejercicio de ironía.

Tengo un sintetizador polifónico Korg Lambda que utilizo para hacer cuerdas sintéticas, aunque con moderación. Y también hay máquinas de cinta, diferentes unidades de eco, como la Space Echo y la Echoplex, y una colección de viejas unidades de reverb, incluyendo un plate EMT de los sesenta.

La mayoría de este equipo lo he ido comprando a conocidos que querían pasarse al digital. En cuanto a la grabación, la realizo en un ordenador con Pro Tools, así que el proceso es una mezcla entre lo viejo y lo nuevo.

Pero tengo que reconocer que el hecho de sentarme delante de la pantalla de un ordenador no me resulta particularmente creativo o satisfactorio.

¿Qué tipo de estrategias sigues para convertir las imágenes que te inspiran en sonidos?

La verdad es que el sonido siempre llega primero. La imaginería aparece más tarde, a veces a mitad del proceso creativo, otras veces cuando la canción está ya terminada.

En ciertas ocasiones, si la imagen aparece mientras estoy grabando, puede inspirarme de algún modo. Pero son siempre sensaciones abstractas, más cercanas a un sentimiento que a un hecho tangible.

En algunas de las canciones de los EPs parecen sonar instrumentos de naturaleza acústica. ¿Se trata de una ilusión?

La batería y el saxo en “Tenter ground” están tocadas por otros músicos. También hay algunos instrumentos acústicos aquí y allá en otras canciones, sobre todo pianos, harmonios y xilófonos. No soy persona de ponerse reglas, cualquier instrumento puede ser apropiado para mis intereses.

Me gusta mucho el EP de remezclas que publicaste el año pasado. Los tres artistas seleccionados reflejan puntos de vista muy específicos, que se pueden encontrar en tu música.

Pye Corner Audio estaría cerca de la estética hauntológica, Don’t DJ representa las muchas maneras extrañas en las que se pueden mezclar sintetizadores y patrones extraños.

Mr. Bongo recuerda a ese jazz fusión, cercano al ambient, que se hacía en los setenta. ¿Por qué los escogiste?

Fue la gente del sello, The Leaf Label, la que tuvo la idea de hacer el EP, y me parece bien. Me interesaba comprobar qué podía pasar si dejaba mi música en otras manos.

Hablamos con los artistas, y de manera casual, escogieron canciones de EPs diferentes. Me gusta lo que han creado, es algo único, que sólo podía haber salido de sus manos.

Una música extrañamente familiar

Tu nuevo disco, “Erratics & unconformities”, supone un gran paso en tu manera de trabajar. La portada es una fotografía de un espacio urbano, moderno y pulido.

La música también parece más compleja y el tempo más rápido. ¿Cuál era tu idea cuando empezaste a trabajar en él?

No existía ningún concepto o idea, más allá de la de afinar lo máximo posible la estética de la producción y crear varias piezas largas que pudieran funcionar como un conjunto.

En cuanto a la portada, se trata en realidad de una fábrica de 1860, pero con una cubierta moderna. Me gustan el patrón óptico que se produce en la fotografía y el hecho de que esté roto por el poste de la farola.

Y si le das la vuelta al disco, y ves cómo han empezado a brotar arbustos entre las grietas, descubres una mezcla entre ese efecto óptico y un cierto realismo. También me gusta el poste de la lámpara en sí, una luminaria moderna colocada sobre un poste antiguo.

¿Qué significa el título del disco? De nuevo, parece esconder ciertas resonancias.

El título hace referencia a eventos geológicos. Los bloques erráticos (“Erratics”) son rocas de gran tamaño, depositadas en el paisaje durante la última era glacial por el movimiento de los hielos.

Y las discordancias (“unconformities”) son pliegues en los estratos del terreno, que se producen cuando dos formaciones de rocas diferentes chocan entre sí.

Estos dos tipos de eventos son fáciles de encontrar en esta área, pero los utilicé para el título porque me gusta la ambigüedad potencial que transmiten.

En particular “unconformities”, una palabra que difícilmente se utilizaría en una conversación cotidiana, y que sin embargo suena extrañamente familiar. Las dos palabras juntas sugieren ideas y sentimientos, pero sin resultar demasiado específicas.

También creo que se trata de un disco que hay que escuchar al completo, porque las canciones parecen trazar una especie de viaje. ¿Existe esta voluntad unitaria?

De hecho, es la gran diferencia entre los EPs y el álbum. Quería que este último fluyera de ese modo, como un largo viaje, pero que al mismo tiempo cada canción conservara su personalidad.

Para ello, trabajé mucho la instrumentación y la estética de cada tema por separado, de manera que fueran diferentes, y que no compartieran demasiadas ideas o recursos.

¿Tienes planes para tocar en directo, o ves a Craven Faults como un proyecto solo de estudio?

Hay planes para tocar en directo, y espero que ese momento llegue este mismo año. Estoy trabajando en un espectáculo con música y visuales, pero todavía se encuentra en la fase inicial de desarrollo.

www.cravenfaults.com

Entrevista: Vidal Romero

Comentarios

  1. Escuchar nuestra música por toda la casa y en un equipo donde oírla de una forma tan genial seria un placer, mientras hacemos tareas en casa o simplemente para disfrutar con la familia y amigos.

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