Con una narrativa conceptual perturbadora y un código de color intenso y fascinante, la fotógrafa anglo-rusa Aleksandra Kingo crea imágenes impecables, llenas de ironía y seducción. Utiliza la fotografía como medio para crear una serie de universos únicos inspirados en la cotidianidad de las personas que la rodean, y en la suya propia. Su indiscutible control del color y su rica y extravagante imaginería la han convertido en una de las fotógrafas más solicitadas en el campo de la fotografía comercial y de moda. Marcas como Miu Miu, Kenzo, Sony Music, Bloomingdale’s y Swatch han confiado en ella para crear sus campañas. Contactamos con Aleksandra para preguntarle sobre su estilo tan personal y característico, y descubrir algunos de los secretos de su arte.

¿Cuándo descubriste tu interés por la fotografía? Cuando tenía unos quince años me puse tan enferma que tuvieron que ingresarme en el hospital. Un amigo mío me trajo la vieja cámara de su padre para animarme. Cuando mejoré y salí del hospital la cámara se quedó conmigo desde entonces, acompañándome todo el tiempo, fotografiando a amigos y extraños. Luego, poco a poco, empecé a organizar mis propias minisesiones de fotos, con modelos, ropa bonita y en lugares peculiares.

¿Por qué has centrado tu carrera en la fotografía de moda y los bodegones? Siempre me ha fascinado la idea de crear nuevos mundos a través de la fotografía, en lugar de capturar el momento, y la fotografía de moda me pareció uno de los mejores medios para hacerlo. Sin embargo en la universidad me di cuenta de lo limitada que puede ser la moda, porque en esta industria un buen disparo depende, en su mayoría, de conseguir el modelo perfecto, el estilismo correcto y la revista adecuada, y esto es algo que puede ser muy difícil de conseguir para un recién llegado. Así que cambié a los bodegones de forma natural, utilizando las manos y los pies de mis amigos, pintando con spray objetos que encontraba, disparando en casa y cosas así. Esto me permitió materializar mis ideas sin grandes producciones, lo que fue muy liberador. Con el tiempo, por supuesto, encontré el equipo adecuado y la audiencia correcta, y ahora ya he encontrado un equilibrio natural entre la moda y el bodegón.

Cuéntanos cómo surgió esa estética que caracteriza tu trabajo. En resumen, ¡pruebas, pruebas y más pruebas! Y también mi peculiar sentido del humor ruso-británico, mi amor por los colores y los accesorios extravagantes, y un interminable sentimiento de ironía hacia mí misma.

¿Qué tienes con los colores vivos que hacen que tu creatividad se desate? Realmente no lo sé. Me encanta mezclarlos, conjuntarlos, crear combinaciones, también conocer los significados de los colores y su historia.

Tu trabajo mezcla un estilo muy pulido con extrañas y atractivas historias. ¿Tienen tus fotografías un final abierto? ¡A veces sí, a veces no! Siempre intento utilizar elementos y explorar temas que son fácilmente reconocibles y que sea algo relatable para el espectador. Sin embargo, según mi experiencia, las personas traen siempre sus propias connotaciones y a menudo interpretan mi trabajo a su manera. ¡Lo que no me importa en absoluto!

El surrealismo que despliegas en tu obra es glamuroso y en technicolor. ¿De dónde viene tu inspiración? Viene un poco de historias reales, otro poco de Internet, gifs y memes, un poco de la cultura pop, un toque de simetría, la dulzura de Wes Anderson y el misterio de Lynch.

¿Qué tipo de marcas acuden a ti? ¿Qué es lo que buscan cuando recurren a tu trabajo? Todo tipo de marcas, desde el sector moda hasta alimentación y bebidas, desde perfumes hasta cadenas hoteleras y empresas de tecnología. Supongo que a menudo buscan una bocanada de aire fresco. Algo divertido y atrevido. En varias ocasiones me han dicho que era la opción salvaje para la marca, aparte de los fotógrafos más convencionales, ¡y conseguí el trabajo!

En términos de creatividad e inspiración, ¿cómo empiezas el proceso creativo con un nuevo proyecto y cliente? Depende de si en algún momento la agencia viene con un briefing bastante asentado que quiere crear con mi propia visión de la estética o de si solo vienen con una idea o el producto, y soy yo sola la que trabaja sobre el concepto o conjuntamente con un creativo.

En tu biografía dices que “caminas entre la frontera del malestar y la sensualidad”. ¿Es tu arte una reivindicación feminista? Definitivamente puedo definirme como feminista y ahora, cuando lo pienso, mi trabajo trata totalmente sobre el poder de la mujer; en mis imágenes las mujeres están libres de la mirada masculina, no tienen miedo a parecer tontas en ese momento. Sin embargo, nunca he tenido una intención específica para crear arte feminista. Creo que mi trabajo solo refleja cómo vivo y cómo veo el mundo. ¡No estoy segura de haber contestado a la pregunta!

Si tuvieras que describir tu trabajo con una canción, una película y un libro, ¿cuáles serían? Completement Fou, de Yelle; Grand Hotel Budapest, de Wes Anderson, y Pom Pom Gets The Grumps, de la ilustradora Sophie Henn: últimamente he estado tomando prestadas un montón de ideas de paletas de colores de este libro…

 

www.aleksandrakingo.com

Entrevista: Rosario Muñoz

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