Trainspotting

No me voy a parar en lo mucho que se ha hablado ya de esta cinta tan ‘adictiva’ y generacional. Tampoco en si la secuela de 2017 estuvo a la altura, o no. Solo pretendo disfrutar del momento –pocas horas después de verla por enésima vez- y rendirle un tributo personal a Trainspotting, uno de los films más irreverentes y delirantes del cine de los 90.

“Trainspotting”, película dirigida por Danny Boyle en 1996, escrita por John Hodge basándose en la novela de Irvine Welsh, continua resultando mordaz y fulminante.

Eso que en pocos meses se cumplirá nada menos que 25 años de su estreno en España. A finales de septiembre. Ha envejecido la mar de bien esta dura catequesis plagada de escenas gráficas, diálogos exultantes, una banda sonora excelente y por supuesto, cargada de un enorme valor por su aviso y mensaje moral…

Trainspotting y su mensaje: ¡No a las drogas!

Aunque bastante público pueda pensar lo contrario –he ahí la cuestión- para mí al menos queda evidente que no se glorifica el consumo de drogas, en especial la heroína. También asomando la cabeza el “speed”, las pastillas, y por supuesto el alcohol.

Todas ellas (y hacemos el ejercicio de plantarnos a finales de los noventa) muy al alcance siempre de las clases más castigadas. Es el caso de nuestra incorregible pandilla formada por Renton (Ewan McGregor), Spud (Ewen Bremner), Sick Boy (Jonny Lee Miller), Tommy (Kevin McKidd) y el incontrolable psicópata mete bullas de Begbie (Robert Carlyle).

Queda claro en esa escapada fallida a las montañas –al parque Holyrood- que muy contentos no están con la dichosa suerte de haber nacido en Escocia. Para más inri en los suburbios de Edimburgo ¿os acordáis de Renton gritando que son lo más bajo de lo bajo a la vez que la escoria de la Tierra?

El retrato y la escena que nos encontraremos una y otra vez es la de unas vidas que no paran de caer en picado. Idea muy bien representada cada vez que se desmoronan con un chute. La adicción en un entorno decadente (como bien queda reflejado en el ‘narcopiso’) es terrible. Definitivamente la heroína no es la verdadera puerta de escape. Es engañosa y destructiva. Es la soga.

La película del héroe accidental que elige la vida

Si bien el conjunto de actores está genial, es de buen recibo otorgarle a Ewan McGregor el calificativo de ‘actuación brutal’. El bueno de Boyle ya nos lo descubrió en su anterior filme, muy recomendable también, “Tumba abierta” (1994). Su papel como Mark Renton, un joven adicto descarrilado que sobrevive junto a su pandilla al margen de la realidad, de la legalidad, es muy potente.

Y lo denomino ‘héroe’ pues es en el único del plantel donde atisbamos algo de esperanza. Lucha como ninguno contra el desasosiego y enorme pesadilla que es la abstinencia. Pelea por muscular su vida de otro modo. Se marcha a trabajar a Londres, incluso cuando se da cuenta que el rollete con la entonces jovencísima Kelly Macdonald, Diane, su idea es desligarse de un error indebido. Ya sabéis…

Toda la película en sí, pero aún más el personaje de Renton, nos pone sobre la mesa el concepto de que la vida está en nuestras manos. O te buscas la ruina por el camino fácil y más corto, o te pones las pilas para mirar hacia adelante escapando del desfase.

Ojo, que un camino intermedio también se puede leer entrelíneas. Uno no elige, uno vive el momento según se va presentando en una década como los 90 donde la juventud disfrutaba del acelere. Momento perfecto para alabar lo variopintos que son también cada uno de los personajes en “Trainspotting”.  Porque Tommy poco tenía que ver Spud, y estos con Begbie.

Curiosidades y escenas inolvidables de Trainspotting (aunque nos cuesten unas arcadas)

Este discurso de desengaños, puyas y desfase está repleto de escenas muy difíciles de borrar. Sin entrar en detalles, como vamos a olvidar esa carrera del inicio a lo “Sabotage” de Beastie Boys pero con el “Lust for Life” de Iggy Pop. O el buceo por el ‘peor inodoro de Escocia’, el partidazo de futbito (o como se llame eso), las escenas de sexo a varias bandas, “lo de la sabana” con sorpresa en el almuerzo, la entrevista de trabajo un tanto adulterada, las broncas en los pubs… o por supuesto el hundimiento a los infiernos cuando lo del bebé. Lo dicho, en su día tan únicas como imborrables.

Trainspotting

Comenzando como no por el título de la película –yo me quedo con el término coloquial que se popularizó en el Reino Unido para los que estaban obsesionados con todo lo trivial y abusaban de todo tipo de drogas, como el que sin pestañear va de estación en estación observando trenes- las curiosidades no pararon de multiplicarse desde el rodaje, su estreno, y aún estamos con ellas un montón de años después.

Mucho foro ha ardido tratando de desgranar qué le pasó exactamente al bebé. Lo cierto es que no se llega a citar explícitamente ni en la peli ni en el libro. Por eso que tanto fan de “Trainspotting” sacó sus deducciones a relucir, que analizando el momento y el entorno, pueden ser unas pocas.

Ya que estamos ¿recordáis el llamativo uso de los colores en momentos determinados? Os invito a verla de nuevo y fijaros cuando el rojo marca una zona de peligro. El verde por ejemplo salubridad, el marrón inmoralidad o el azul ganas de ganar en confianza y algo de optimismo (esas manos pintadas en la pared detrás de Renton, o el agua extramente azulada y cristalina del váter).

Trainspotting

Otras que me debo creer y ya ni recuerdo donde las leí …. Que la mierdecilla rebosante del inodoro no era otra cosa que chocolate. La implicación de McGregor fue tal que hasta planteó inyectarse de verdad frente a la cámara para experimentar lo que sucedía y por supuesto la pérdida de hasta 7 kilos de peso. Esto, en un ya de por si actor delgaducho.

Otra más, el poster de la película realizado por el estudio de diseño Stylorouge es de los más vendidos de toda la historia del cine. La última de hoy: el autor de la novela original, Irvine Welsh (quien también ha escrito maravillas como “The Acid House” o “Filth, el sucio”) hace su propio cameo interpretando a Mickey Forrester ¡el de los supositorios!

Un soundtrack que marcó tendencia

Si bien es cierto durante toda la década de los 90 los LP recopilando canciones que sonaban durante una película estaban a la orden del día… Yo de hecho fui siempre muy fanático de hacerme el primero con los discos de “Judment Night” (1993), “Boyz n the Hood” (1991), “Do the Right Thing” (1989) o “The Crow” (1994).

El caso es que el disco “Trainspotting: Music from the Motion Picture” publicado por EMI en 1996 sentó precedentes. Personalmente alabo el poder de la música como testigo. En esta ocasión un testimonio soberbio que puso definitivamente el indie, la electrónica y el pop británico en el candelero.

Danny Boyle aprovechó a las mil maravillas la eclosión del brit pop y la ferviente escena de raves y clubs que asoló (en el buen sentido) todo un país. Toda una prole. Inimaginable pensar ahora en la película sin el apoyo de canciones como “Born Slippy” de Underworld o tanto “Lust for Life” como “Nightclubbing”, ambas de Iggy Pop.

Que tampoco Brian Eno “Deep Blue Day” en la escena del váter o “Perfect Day” de Lou Reed, “Final Hit” de mis idolatrados Leftfield, “2:1” de Elastica, “For What You Dream Of” de Bedrock con KYO, etc. Una colección por la que no pasan los años y que fue inspiradora para posteriores ‘soundtrack’ como “24 Hour Party People” (2002), «Velvet Goldmine» (1998) o “SubUrbia” (1997). Ah, y ya sabéis: choose life!

Película: Trainspotting
Director: Danny Boyle
Reparto: Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle
Género: Drama
Fecha de estreno: 1996

Trainspotting

Texto: Bruno Garca

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