Tras Overpowered (EMI, 2007), la irlandesa Róisín Murphy desapareció de los grandes escenarios (aunque no dejó de colaborar con multitud de artistas: Crookers, David Byrne y Fat Boy Slim, Mason, Tony Christie, The Feeling, David Morales, Boris Dlugosch, Freeform Five…). En 2015 volvió con Hairless Toys (Play It Again Sam, 2015) y ahora publica su cuarto Lp en solitario dejándose llevar por los ritmos y ruidos de su adorada Londres, pero con un guiño a su ascendencia irlandesa. Implacable en el cara a cara y acostumbrada a seducir al público, no hay quien escape a su coquetería: un periodista predispuesto es pan comido para ella. Por eso ña charla acaba centrándose más en sus aficiones y obsesiones que en el propio disco: la arquitecyura, la interpretación, los obreros, las manías de su pareja y, por supuesto, la moda… Róisín Murphy sin cortar, en estado puro.

Estuviste sin publicar desde Overpowered (EMI, 2007) y ahora has sacado dos discos en apenas un año: Hairless Toys (Play It Again Sam, 2015) y ahora Take Her Up to Monto (Play It Again Sam, 2016)… Bueno, el tiempo pasa muy rápido. Nunca he estado lejos de la música, pero reconozco que no estoy obsesionada con mi carrera. Solo hago un disco cuando hay un disco que hacer. Hay muchas cosas que hacer en Londres para pasar el rato [risas].

¿Es esa actitud relajada la clave de tu carrera? Yo no diría que pueda llamarse ‘una carrera’ a lo que yo hago. Me conformo con sacar discos cuando me apetece, poder salir de gira, hacer videoclips… Cada vez me interesa más la faceta como actriz que se refleja en los videoclips. Quizás tome clases de interpretación…

No me da la sensación de que las necesites… [risas] ¡¡Ya lo creo!! Eres muy amable. No quiero hacer películas ni nada de eso, pero siempre está bien explorar otras facetas de uno mismo. De todos modos, la música siempre será lo primordial para mí, porque creo que es la expresión artística que más fuertemente afecta al espectador… Ni la pintura, ni el cine, ni los libros generan tanta conexión, al menos a mí. Estoy encantada de tener ese poder sobre la gente… [risas]

También sobre los entrevistadores… ¡Por supuesto! Eso ya lo sabes [risas].

Es la segunda ocasión en que entrevisto a Murphy y es ciertamente difícil no dejarse llevar por su coquetería. Me gusta pensar que es más natural que simplemente promocional. Volvamos a tus discos, publicaste cuatro discos con Moloko y este es ya tu cuarto disco en solitario… Lo más divertido es que nunca planeé ser cantante. Cantaba en Moloko porque Mark [Brydon, entonces su pareja] hacía la música… Cuando se acabó Moloko no sabía qué hacer, pero Matthew Herbert, a quien conocía por haber remezclado a Moloko, se ofreció a trabajar conmigo. Fue un honor. Entonces vi que tenía cosas que decir y que podía trabajar con gente muy diferente sin dejar de ser yo misma. He publicado en multinacionales que creían que podían hacer de mí una estrella, que iba a hacer buenas entrevistas en televisión, que no me saldría del guion, que me esforzaría en agradar a todo el mundo, en ser fácil y accesible, pero en seguida vieron que esa no era yo y que era mejor para ellos dedicar sus energías a otros artistas. No me considero una persona difícil o especialmente interesada en el underground o en la experimentación, pero me siento más cómoda estando en un segundo plano. Cuando era adolescente, admiraba a Kim Gordon, de Sonic Youth. Nunca olvidaré verla por primera vez en directo: ¡era tan cool! Modestamente, creo que lo que yo hago no está tan lejos de lo que ella hace.

En Take Her Up to Monto has vuelto a trabajar con Eddie Stevens (Moloko, Zero 7), quien ya produjo Hairless Toys… En realidad, ambos discos provienen de las mismas sesiones, pero tienen producciones diferentes. Hairless es más… más de todo, mientras que Monto… es más crudo, también en lo visual, más extremo, menos cohesivo, pero esa es su personalidad. Son dos hermanos que se parecen, pero que son diferentes.

¿Habrá un tercer hermano? Es posible. Quedan canciones de esas sesiones, pero habría que darle otra vuelta a todo: no debería parecerse a ninguno de los anteriores. Es mejor empezar de cero y no complicarse con lo que ya se ha hecho.

¿Qué significa Take Her Up to Monto? Monto es el barrio rojo de Dublín. Se refiere a una canción de taberna irlandesa que grabaron The Dubliners y que mi padre me cantaba cuando era pequeña. Es muy irreverente y satírica, con un punto punk. El sentido literal de la canción quizás sea un concepto demasiado fuerte para un disco de música electrónica, aunque para mí la referencia es una imagen de mi infancia: el título es una señal para mí, no para el público.

No me encajaba. Precisamente te iba a decir que este es tu disco más urbano, más londinense… Sí, no tiene nada de irlandés, salvo yo misma. Después de vivir diez años en Londres ya conozco la ciudad y me considero parte de ella… Siempre me ha interesado la arquitectura y es fascinante moverse por Londres sin tener en cuenta a la gente, observando detenidamente los edificios. Tanto para lo bueno como para lo malo, tanto los antiguos como los modernos. Es fascinante ver cómo cada época sigue ahí, hablándonos de sus preocupaciones y de sus éxitos, y cómo nuestra época también quiere dejar un mensaje para los futuros paseantes curiosos. Además, ahora que entiendo la ciudad me resulta fácil desaparecer dentro de ella. En Londres puedo ser tan humilde como deslumbrante, puedo pasar de un extremo a otro, lo que refleja muy bien mi carácter. Me siento muy cómoda.

¿Por eso sales vestida de obrero en la portada? ¡¡Esos tíos me tienen fascinada!! Trabajar en las obras públicas en la calle es muy duro y requiere una gran resistencia y esfuerzo, pero al mismo tiempo los ves llenos de poder y orgullo. Son capaces de cortar una calle del centro de Londres y cambiar los planes de media ciudad sin apenas inmutarse. Para mí, son un símbolo de la libertad individual. Por eso quise ser uno de ellos, al menos durante una sesión de fotos.

Es todo un contraste con la estética de Mi Senti EP (The Vinyl Factory, 2014), un disco de versiones en italiano de Mina, Patty Bravo, Lucio Battisti y Gino Paoli, donde defiendes un aceptable registro vocal, aunque incomparable con los originales, y un buen acento. Gracias, practico mucho el italiano últimamente [risas].

Parece que no quieres comentar que el productor fue tu actual pareja, el italiano Sebastiano Properzi (Count Brigante)… Fue como un reto adaptar esas canciones de esos intérpretes tan torrenciales y conocidos en Italia a un registro más cercano al mío, más contenido vocalmente, menos melodramático. No lo habría logrado sin Sebastiano. Por otro lado, todas las canciones de Monto… tienen pequeñas referencias a él. La más clara es Mastermind, porque siempre me está diciendo que él es el cerebro organizador de la casa. Escribo esa canción en la que me río de él y me dice que por fin he reconocido su verdadero talento y que está orgulloso de que le haya dedicado todo el disco. Se cree que no sé cómo voy a poder seguir escribiendo música si no es para hablar de él [risas].

Quizás no era necesario entrar en detalles personales, pero es una buena manera de describir el carácter jovial y aparentemente despreocupado de Murphy, su sentido del humor y su socarrona inteligencia. Un temperamento que se vuelve casi irracionalmente obsesivo cuando se habla de moda. Mi casa está llena de ropa y mis hijos lo encuentran normal, lo que es preocupante [risas]. Pero vestirme de mil maneras es una gran parte de lo que soy. Hay quien cree que me disfrazo. Eso no es así: si llevo algo puesto es porque me representa. Nunca me visto para intentar ser otra persona. Aunque reconozco que lo de los vestidos se me está yendo de las manos: podría cambiar cinco veces de vestido durante una misma canción [risas]. Hace tiempo un amigo me dijo que en realidad era una drag queen. Me pareció confuso desde el punto de vista sexual, pero ahora le entiendo perfectamente. Si fuera un hombre y no pudiera ponerme todos esos vestidos lo acabaría siendo. Además, las drag queens son reales. Lo que vemos cuando se visten de mujer espectacular es lo que son, lo que sienten. Yo también me veo así: lo que hago sobre un escenario me sale de dentro, es tan cierto como que estamos ahora hablando por teléfono.

 

roisinmurphyofficial.com

Entrevista: Half Nelson.

Foto: Nicole Nodland

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