La visión artística de Ben Zank está guiada por el subconsciente, que explora sus propias experiencias emocionales para dar forma a imágenes que traspasan los límites de la realidad. Nacido y criado en Riverdale, distrito del Bronx, Zank asegura que sus orígenes le permitieron desarrollar su creatividad sin restricciones, gracias a todos los rincones y grietas que su barrio le ofrecía y que él convertía en objetivo y escenario de sus fotografías. Su fascinación por los fotógrafos capaces de transformar el entorno a su voluntad terminó por afianzar una trayectoria marcada por el surrealismo. Sus personajes se funden con el entorno anulando las barreras físicas para convertir sus imágenes en reflejos surrealistas de las emociones internas del propio espectador.

¿Cómo es que nacer y crecer en el Bronx? Crecí en Riverdale, que es una extraña parte del Bronx donde la ciudad se mezcla con el extrarradio de una forma que no he visto en ningún otro lugar. En un lado tienes apartamentos en la colina y en el otro casas junto al río Hudson.

¿Cómo afectó ese background al hecho de convertirte primero en periodista y más adelante en fotógrafo? Supongo que tuve suerte de no haber crecido en Manhattan, porque tanto como me quejo de no tener lugares para hacer fotos, Riverdale sí que tiene rincones y grietas perfectos para fotografiar. Había suficiente espacio abierto para salir y crear, mientras que en la ciudad pudo haber sido mucho más restrictiva.

¿Por qué elegiste el surrealismo como lenguaje visual para tu trabajo? Yo no diría que tuviese opción. De alguna manera se convirtió en mi trabajo, simplemente. Me fascinaban los fotógrafos que manipulaban el entorno a su voluntad, y con el tiempo eso es justo lo que terminé haciendo. No fue un proceso instantáneo.

Hay un cierto sentido de la estética en la mayoría de tus fotografías, los trajes hacen juego con el fondo, la ropa es bonita, la selección siempre es la apropiada… ¿Es posible que también te interese la parte estética en tu obra, más allá del concepto del surrealismo? La ropa que uso en mi trabajo complementa la imagen. Realmente no significa mucho más. Por supuesto, esto ha atraído una variedad de clientes que ven que su ropa puede tener cabida en las imágenes. En cierto modo, me gustaría vivir más esa parte, usar la ropa de las fotografías y sentirme siempre como si estuviera dentro de la obra.

Tu trabajo es acerca de tus propias experiencias emocionales. ¿Es esa la razón por la que no muestras rostros, solo figuras humanas anónimas? Muchas veces una imagen que presenta a un ser humano es el escaparate de su cara. Así es como solía hacerlo yo, pero al final terminó aburriéndome. Cuando prescindes del rostro, prescindes también de ese nivel de prejuicios y juicios preconcebidos que involuntariamente se forma el espectador. A partir de ahí es más probable que el espectador se vea reflejado en la imagen.

Al trabajar con tus sentimientos para hacer las fotografías, ¿dirías que cada serie es una especie de catarsis personal? La verdad es que no.

¿Cuándo decides comenzar con una nueva serie? ¿Cómo planeas tus sesiones? Háblanos de tu proceso de trabajo, desde la inspiración y las ideas, hasta el producto final, pasando por todo el trabajo entre medias. No planteo series. Disparo cuando puedo y a todo lo que puedo. Es todo bastante espontáneo, por desgracia. A veces desearía poder plantearlo todo un poco más, pero de momento me funciona bien trabajar así.

¿Cuál ha sido el mejor espacio en el que has trabajado? ¿El que más te ha inspirado? Puede variar. Recientemente fue en un viaje por carretera a través del sudoeste y encontré una localización muy inspiradora en Utah. Me gustaría regresar pronto.

Un fotógrafo al que admires. En realidad admiro a Kanye West.

www.benzank.com

Entrevista: Rosario Muñoz

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