Telefon Tel Aviv

Heraldos de la IDM y la electrónica experimental, Telefon Tel Aviv vieron su carrera truncada en 2009, cuando Charles Cooper fue encontrado muerto en su casa dos días después de la publicación de su tercer disco, “Immolate Yourself” (2009). Su compañero de banda, Joshua Eustis, decidió entonces aparcar el proyecto de manera indefinida. Un paréntesis de diez años, durante los que ha aprendido a lidiar con los sentimientos de pérdida y vacío que habían crecido a su alrededor. Sentimientos que afloran entre las grietas de “Dreams are not enough” (Ghostly, 2019). Un disco que continúa en la estela de su predecesor y ajusta cuentas pendientes con el pasado, pero que también reivindica un futuro repleto de esperanza. Desde su estudio en Los Angeles, Eustis habla de todas estas cuestiones, y de cómo es vivir rodeado de fantasmas.

Comencemos con un poco de historia. Después de la publicación de “Immolate yourself” te mudaste desde Nueva Orleans a Los Angeles. ¿Fue una manera de dejar los trabajos de día para concentrarte en la música, o también querías dejar atrás la muerte de Charlie?

Hay que aclarar un poco la línea temporal. Cuando Charlie murió llevábamos nueve años viviendo en Chicago. Y tampoco nos mudamos allí para dejar los trabajos alimenticios, sino para estar cerca de John Hughes y la gente de Hefty Records. Se trataba de una comunidad de músicos brillante, y además el Midwest atravesaba un momento fantástico para el tipo de música futurista que hacíamos nosotros.

La escena metal industrial

En Los Angeles has trabajado con gente como Trent Reznor, James Keenan, Greg Borland o Greg Puciato, tanto en estudio como en directo. ¿Cómo entraste en contacto con esa escena de, digamos, metal industrial?

Conocí a esos músicos alrededor del año 2000, cuando me encargaron unas remezclas para Nine Inch Nails. Danny Lohner me los presentó a todos, excepto a Greg Puciato, con el que entré en contacto en 2011. Nos hicimos rápidamente amigos, y decidimos montar un grupo juntos, The Black Queen.

¿Te ha influido de algún modo el hecho de trabajar con gente como esa, hiper profesionalizada y acostumbrada a girar por todo el mundo?

Creo que la lección principal que he aprendido es que nunca seré un artista tan popular como ellos.

Proyectos en solitario

En el año 2014 publicaste un disco como Sons Of Magdalene, “Move to pain”. Aquellas canciones, escritas tras la muerte de tu padre, iban a convertirse en el cuarto disco de Telefon Tel Aviv. ¿Qué te hizo cambiar de opinión y lanzarlas con otro nombre?

El disco iba a consistir en algunas maquetas que yo había grabado por mi cuenta y de otras canciones que había escrito Charlie. La idea era terminarlas entre los dos, pero por desgracia eso nunca sucedió.

Entonces, ¿»Sons Of Magdalene» es un proyecto coyuntural, creado solo para ese disco?

Es posible que recupere el proyecto. He grabado algunas canciones que encajan bien con ese concepto y podrían salir más adelante.

También me gusta mucho las cosas que estás grabando con Second Woman, el proyecto que compartes con Turk Dietrich. ¿Cómo empezasteis a trabajar juntos?

Turk y yo llevamos haciendo música desde 1999 y nunca hemos dejado de trabajar juntos. Podíamos cambiar la perspectiva o el modo de hacerla, pero siempre teníamos algún proyecto en marcha. Second Woman surgió a principios de 2015, cuando nos dimos cuenta de que todo lo que estábamos haciendo nos resultaba aburrido. Sentíamos que no habíamos sido todo lo valientes que podíamos ser.

Un nuevo compañero creativo

Hablemos del presente. ¿Por qué has resucitado Telefon Tel Aviv después de todos estos años?

La verdad es que tenía la intención de abandonar el proyecto, de dejarlo morir. Pero al mismo tiempo, me daba coraje tirar a la basura todo aquello por lo que habíamos trabajado de una manera tan dura. Me parecía estúpido abandonarlo sin comprobar antes si era capaz de enfrentarme a todo lo que significaba y sacarlo adelante yo solo. Si por el camino fracasaba, al menos me quedaría la tranquilidad de haberlo intentado.

Para tu tranquilidad, yo creo que “Dreams are not enough” sigue una senda muy parecida a la de “Immolate yourself”. ¿Has recuperado canciones olvidadas o toda la música es nueva?

Toda la música es nueva, aunque algunas de las canciones las empecé a escribir en 2011 o 2012 y las dejé aparcadas hasta hace poco.

Telefon Tel Aviv era un proyecto completamente colaborativo. ¿Cómo lo has enfocado ahora?

El vacío es mi nuevo compañero creativo. Trato de imaginar todo el tiempo qué es lo que Charlie habría hecho y cómo podría replicarlo yo.

Cuando os entrevisté hace quince años me contasteis que vuestro método creativo consistía en definir primero la paleta de sonidos que queríais utilizar, un proceso que podía durar semanas, y luego intentar ensamblar esas partes. ¿Sigues trabajando de ese modo?

En realidad, empezamos a cambiar esa manera de trabajar con “Immolate yourself”. Ahí ya decidimos hacerlo al contrario: escribir primero las canciones y luego realizar el diseño de sonido. En esta ocasión, las dos cosas han sucedido al mismo tiempo y se han retroalimentado de algún modo.

Nostalgia por los tiempos pasados

Tanto “Immolate Yourself” como “Dreams are not enough” son discos muy inspirados en la música experimental de los setenta y el synth pop de los ochenta. Sé que tu estudio está conformado alrededor de ordenadores y herramientas de software. Pero, ¿cómo de importante es para ti el uso de instrumentos “reales” a la hora de componer?

Esta vez no han tenido un papel muy importante. Hay fragmentos de guitarra aquí y allá, pero están tan manipulados y escondidos que dudo mucho que alguien sea capaz de identificarlos. Ahora mismo estoy trabajando en nuevas canciones en las que las guitarras tienen mucha presencia. Pero es muy probable que en el proceso de producción “sufran” modificaciones severas.

 

Cuando “Immolate yourself” se publicó, esa nostalgia por los ochenta era muy poco habitual en el mundo de la música electrónica, pero ahora mismo parece estar por todas partes. ¿Te sientes, de algún modo, como un pionero?

Creo que sería muy presuntuoso por mi parte asumir la paternidad de algún tipo de moda musical. Pero es cierto que Charlie y yo acostumbrábamos a explorar caminos mucho antes que la mayoría de la gente. Incluso algunos que nadie llegó a percibir.

¿Y qué opinas de esta constante recuperación del pasado? ¿Es sólo cuestión de modas, o crees que es algo natural, ahora que ya hay nuevas generaciones de músicos escuchando esos viejos discos desde una perspectiva fresca y desprejuiciada?

Creo que es una mezcla de las dos cosas. Hay muchos músicos que vuelven al pasado por una cuestión de modas, pero también hay otros que retoman esas viejas ideas y las aplican a conceptos o visiones novedosas, con resultados muy interesantes. Imagino que, como tú dices, es algo que ha pasado antes y que volverá a suceder.

Como mostrar un lugar vacío

Más allá de las similitudes, creo que la gran diferencia entre “Dreams are not enough” y su predecesor reside en la manera en que está construido. Si antes la producción resultaba maximalista, ahora tiene un aire minimalista. Sobre todo, en el sentido de que todo lo que no es esencial para la canción parece haberse eliminado. ¿Tiene que ver con esa idea de “vacío” de la que hablabas antes? ¿O es una manera de reivindicar Telefon Tel Aviv como un proyecto en solitario?

La realidad es que no puedo controlar el hecho de que Telefon Tel Aviv sea ahora un proyecto en solitario. Pero una vez dicho esto, quería que el disco mostrara tanto lo que “no está allí” como lo que sí está, porque ahora que soy un tipo mayor he comprendido por fin que ambas cosas son igual de importantes. Los silencios y los vacíos son la manera que tengo de mostrar el lugar que Charlie podría haber ocupado. Pero también una demostración de todo lo que perdemos a medida que envejecemos, las hojas del árbol que se desprenden y se alejan volando con el viento.

Alucinación y fantasmagoría

Otra fuente de inspiración para el disco es una serie de sueños que tuviste en tu infancia. Sin duda, hay un aire de alucinación y fantasmagoría que flota alrededor de varias de las canciones. ¿Puedes contarnos algo más acerca de esos sueños?

Los títulos de las canciones describen mis sensaciones lo mejor posible, creo…

Para terminar, ¿en qué estás pensando para llevar Telefon Tel Aviv a los escenarios? ¿Habrá algún tipo de banda, o de espectáculo audiovisual?

En realidad, no hay nada que una banda tradicional pueda tocar. La actual encarnación de Telefon Tel Aviv es profundamente electrónica, así que no veo la necesidad de llamar a otros músicos. Estaremos solos yo y Krsn de Pfadfinderei, que se ocupa de la parte visual del espectáculo. Video, luces y, si alguna vez conseguimos dinero suficiente, también una escenografía propia.

telefon-tel-aviv.bandcamp.com

Entrevista: Vidal Romero

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