Primal Scream

La carrera de Primal Scream siempre ha funcionado como una especie de montaña rusa en la que cada nuevo disco supone un bandazo respecto al precedente a nivel estilístico, pero también emocional. Teniendo en cuenta entonces que su anterior criatura, More Light (2013), había salido mordaz y afilada, una bomba repleta de energía oscura y malas vibraciones, resulta normal que la banda haya decidido tomarse la vida con un poco más de calma a la hora de volver al estudio. Y el resultado es un Chaosmosis (First International, 2016), que de caótico solo tiene el título.

Una colección de canciones en las que la banda revisita los distintos estilos que ha ido tocando a lo largo de los años, y que a nivel emocional se mueve entre la incertidumbre sentimental y la incertidumbre política. De todo ello nos habla Andrew Innes, guitarrista y compañero de correrías de Bobby Gillespie desde los primeros días de Primal Scream.

 

30 años haciendo música

Después de treinta años haciendo música, ¿dónde encontráis inspiración para seguir grabando discos?

En el fondo no somos muy diferentes de las personas convencionales. Como ellos, tenemos que levantarnos cada mañana y acudir a trabajar, aunque sea lo último que nos apetezca. Es posible que los horarios y las condiciones no sean los mismos, pero hace ya muchos años que lo veo desde ese punto de vista. Eso sí, tiene una gran recompensa, y es ese momento en el que has terminado de grabar y mezclar un disco y por fin llega a tus manos un acetato con el máster definitivo. Ese olor tan particular todavía hace que me sienta excitado y me empuja a querer grabar un nuevo disco inmediatamente.

La mayoría de los discos de Primal Scream poseen una personalidad marcada, un espíritu concreto. Sin embargo, Chaosmosis tiene el aspecto de una colección de canciones. Canciones que revisitan de algún modo muchos de los estilos que la banda ha cultivado a lo largo de los años.

No se me había ocurrido pensar en el disco de esa manera, pero puede tener sentido. Después de todo, hemos grabado todas las canciones en un tiempo sorprendentemente corto: lo normal cuando hablamos de un disco de Primal Scream es tardar mucho tiempo en terminarlo y pasarlo muy mal; a veces hemos dedicado cerca de un año para todo el proceso. Pero en esta ocasión le hemos dado forma a todo en solo dos meses, y supongo que esa espontaneidad se ha transmitido de algún modo a las canciones.

Cambio de actitud

Y ¿a qué se ha debido ese cambio de actitud?

Bueno, Bobby y yo teníamos un pequeño estudio de grabación, montado en un viejo edificio de oficinas, desde principios de los noventa. Era nuestro lugar de trabajo. Casi todos los discos de Primal Scream han comenzado allí o incluso se han grabado en parte. Pero hace un año nos avisaron de que teníamos unos meses para marcharnos de allí porque iban a demoler el edificio, imagino que para construir pisos de lujo para pijos de la City. Y pensamos que estaría bien despedirnos del lugar de una manera apropiada.

Así que os pusisteis a grabar sin más.

También tuvo que ver que nuestro disco anterior, More Light. Fue de los que más trabajo nos costó terminar, una experiencia bastante dura. El problema fue que tenía muchos instrumentos y arreglos en su interior. Era un disco acústico al que le habíamos ido añadiendo muchas capas y en el que habían trabajado muchas personas. Para esta ocasión queríamos algo más sencillo, así que nos fuimos al estudio Bobby y yo a solas, sin ninguna idea preconcebida, con un par de guitarras y algunos sintetizadores que me había comprado y que me apetecía probar.

Sintetizadores por todas partes

O sea, que esa es la razón por la que Chaosmosis suena tan electrónico, con tantas cajas de ritmos y tantos sintetizadores por todas partes.

Siempre me han gustado mucho los sintetizadores y los cacharros electrónicos, pero desde que utilizo el ordenador lo disfruto todavía más. Hay un montón de plugins que suenan igual que los sintetizadores que teníamos hace veinte o treinta años, pero que, además, son mucho más fáciles de utilizar. Así que las canciones están hechas de ese modo, probando cosas con los sintetizadores, improvisando melodías con las guitarras. Creo que también ayuda el hecho de que no tuviéramos expectativas: no sentíamos la presión de tener que salir de allí con un montón de canciones. Solo estábamos diciendo adiós a un lugar que había sido importante para nosotros.

Desde luego, la producción es muy liviana y sencilla, con los adornos justos. Tiene ese aire como a grabación casera.

Mientras escribes las canciones no te paras a pensar en el proceso, te limitas a tocar y dejas que las cosas vayan saliendo por sí solas. En otros discos las guitarras han estado en la base de las canciones, pero en esta ocasión han crecido a partir de algún ritmo o incluso de samples, cosas provisionales, pero que se han quedado después ahí. Private War podría ser una excepción: es un tema hecho sobre la marcha en cinco minutos, con una guitarra acústica. Luego le metimos arreglos de cuerda, pero la base de todo está ahí, en esa primera toma.

Colaboraciones vocales

Hay colaboraciones vocales inesperadas, como las de Sky Ferreira o las de Haim.

En ambos casos se trata de gente mucho más joven que nosotros, pero que está interesada en la música que se hacía en las décadas de los ochenta y los noventa. Y, bueno, nosotros llevamos suficiente tiempo en esto como para haber estado allí. A Sky Ferreira la conocimos en Los Ángeles. Se nos acercó porque quería que grabáramos alguna canción a medias. A Haim las conocimos en el Festival de Glastonbury: se subieron a hacer coros en algunas de nuestras canciones y desde entonces somos amigos.

Espero que trabajar con gente tan joven no os haga sentir como dinosaurios.

¡Espero que no! Aunque a lo mejor no nos falta tanto como para convertirnos en unos.

También habéis grabado algunas canciones en Estocolmo, en el estudio de Björn Yttling [de Peter, Björn and John].

Nos apetecía grabar algunas cosas en estudios que no conocíamos, y Björn nos ofreció el suyo. Fue una experiencia interesante, y no solo porque el punto de vista de Björn, sus ideas acerca de cómo teníamos que producir las canciones, nos hizo probar cosas que hasta ese momento no se nos habían ocurrido. También creo que el propio clima de Estocolmo, mucho más frío y más gris, iba a juego con el espíritu del disco, que es de algún modo más oscuro de lo que suele ser normal en Primal Scream.

Componente político muy marcado

En ese sentido, canciones como Private War, Golden Rope o Autumn in Paradise tienen un componente político muy marcado: hablan del futuro desde un punto de vista bastante negativo. ¿Os preocupa lo que está sucediendo en Europa?

Yo siempre me he considerado un habitante de Europa, me gusta esa idea de pertenecer a un lugar tan grande y con tanta historia, pero desde luego no estamos viviendo el mejor de sus tiempos, y eso afecta de manera especial a los jóvenes. El paro en España es algo completamente ridículo, Alemania está cayendo en picado y todos los partidos políticos parecen más preocupados por destruir la democracia y ganar dinero que por cuidar de los ciudadanos o pensar en el futuro de Europa. Es algo que viene sucediendo desde los años setenta, y que no parece que se vaya a solucionar pronto. Son tiempos oscuros, un mal momento para ser joven.

¿El título del disco, Chaosmosis, tiene algo que ver con todo esto?

Sí que lo tiene. Fue una idea de Bobby, y creo que refleja bastante bien la sociedad en la que vivimos: una sociedad que parece gobernada por el caos, pero que en realidad está en manos de gente que programa de algún modo ese caos, que está destrozando ciudades, países y muchísimas vidas, y que solo lo hace para ganar más y más dinero.

Miedo el tipo de sociedad que estamos construyendo

¿Y qué opinas de Inglaterra? El acoso al que está sometido Jeremy Corbyn, incluso desde las propias filas del Partido Laborista, parece brutal.

Creo que esa es la demostración de que el partido está completamente podrido por dentro, que ya no está interesado en sus propios ideales. En ese sentido, la presencia de Corbyn solo puede ser beneficiosa, suponiendo que le dejen trabajar. Espero que ayude a recuperar algunas de las libertades que se han perdido por el camino, porque lo cierto es que me da miedo el tipo de sociedad que estamos construyendo.

Para terminar, estaréis tocando este verano en el Azkena Rock Festival. ¿Veremos a los Primal Scream desnudos de Chaosmosis o recuperaréis a vuestros músicos de siempre?

Es algo en lo que todavía no hemos empezado a trabajar, pero dudo mucho que toquemos de la misma manera que en el disco. Tenemos un repertorio demasiado grande como para cambiar el formato de un día para otro, y además siempre nos ha gustado modificar mucho las canciones para que den más espectáculo en directo, nos encanta sorprender a la gente con versiones inesperadas, y creo que es algo que al público también le gusta. Así que es el momento de abrir las puertas, dejar que el resto de la banda entre en la casa y convertir este disco en algo que podamos tocar alto y fuerte.

www.primalscream.net

Entrevista: Vidal Romero
Foto: Niall O’Brien

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