Con una década de trayectoria a sus espaldas, Oslo Ovnies se ha consolidado como una de las propuestas más honestas y emocionales del rock alternativo estatal. Nacidos de una curiosa anécdota que dio forma a su nombre y a su identidad, el grupo ha evolucionado desde la inmediatez del hardcore hacia un sonido más melódico y preciso, sin perder la intensidad que los define.
En plena etapa de madurez artística y personal, afrontan un ambicioso año de gira con más de 30 fechas confirmadas, entre ellas una esperada actuación en el festival Festial! (días 22 y 23 de mayo), desvirgándose por primera vez en Castilla- La Mancha. Prometen un directo a la altura de su crecimiento. Hemos hablado con ellos sobre su momento más actual e inmediato.
La primera es obvia ¿cómo se os ocurrió el nombre de la banda? ¿En qué momento artístico y personal se encuentra ahora mismo Oslo Ovnies?
En la época en la que Aitor y Javi estábamos formando la banda, pensábamos constantemente en posibles nombres. Un día random encontramos una noticia en internet sobre un suceso misterioso en Oslo: al parecer, un ataque con bomba y el avistamiento de un OVNI. Era una combinación tan extraña que nos pareció una idea cojonuda. Siempre hemos tenido un sentido estético muy marcado, y “Oslo Ovni” nos sonaba bien, además de despertar nuestra curiosidad. Finalmente, lo dejamos en “Ovnies”, porque éramos cinco, y ese “ES” funcionaba como un guiño al castellano de nuestras letras.
La banda se encuentra en uno de sus momentos más dulces y equilibrados, combinando madurez y energía. Hemos dejado atrás etapas más marcadas por el hardcore y la velocidad, y nos estamos acercando a una música más melódica, precisa, pausada y groovy. Seguimos dando protagonismo a las ideas que nacen de la fusión de géneros, que siempre ha sido la esencia de la banda.
Vuestra propuesta sonora se define como honesta, directa y emocionalmente potente dentro del rock. ¿Cómo ha evolucionado vuestro sonido desde vuestros inicios hace una década hasta el día de hoy?
Muy de acuerdo. Desde el inicio tuvimos claro que nuestra música tenía que ponernos los pelos de punta, sin más pretensión. Solo sabemos escribir sobre nuestras vidas: lo que vivimos, pensamos y sentimos. Nuestras canciones siempre han sido fragmentos de nosotros mismos, una fotografía de quiénes éramos en cada momento.
Nuestro sonido ha evolucionado igual que nuestras vidas: de la velocidad, la inexperiencia y la energía de los 20, a la fusión de alguien que se busca a sí mismo, hasta la madurez y estabilidad de los 30. Todo forma parte de una misma metáfora.
Oslo Ovnies: “Aunque la industria empuja a no detenerse, consideramos que somos bastante fieles a un ritmo más natural tanto de vida como de composición”
¿Cómo percibís la salud de la escena del rock urbano y rock metal alternativo en nuestro país?
Percibimos la escena como un espacio vivo, en movimiento, donde constantemente están surgiendo nuevas propuestas y formas de entender el rock. Desde nuestro lado, sentimos que lo más importante es aportar desde la identidad propia, intentando ser valientes en lo creativo y fieles a lo que nos nace en cada momento.
En nuestro caso, elegimos expresarnos en castellano porque es la forma más natural que tenemos de comunicarnos y de conectar con la gente. Nos interesa que lo que hacemos pueda llegar de una manera directa, sin filtros, y contribuir, desde ahí, a generar una conexión real con el público.
Creemos que, poco a poco, entre todos, se va construyendo una escena más amplia y más conectada, y nos sentimos parte de ese proceso desde nuestro propio camino.
Vuestro último disco es de 2023 ¿Estáis trabajando en un nuevo álbum? ¿Qué podéis adelantarnos sobre el concepto o la narrativa que tendrá?
Hemos estado trabajando en nueva música a lo largo de estos tres años. Aunque la industria empuja a no detenerse, consideramos que somos bastante fieles a un ritmo más natural tanto de vida como de composición. No podemos crear nada que no hayamos vivido; necesitamos tiempo para hacerlo propio.
Podemos adelantar que nuestras últimas canciones giran en torno a volver a las raíces, dar importancia a los valores, mostrar la fragilidad humana y explorar el equilibrio entre la idealización y la frustración. Es ahí donde estamos ahora.
“La gente que nos sigue es el termómetro que nos confirma que vamos en la dirección correcta.”
Habéis construido vuestro proyecto desde un crecimiento orgánico y una conexión real con el público. ¿Qué papel ha jugado vuestra audiencia en la evolución de la banda?
La respuesta de la audiencia siempre nos ha hecho pensar que “tiene que haber algo más”. Hemos recibido un feedback increíble, a veces incluso desmedido, que nos ha hecho ver que, más allá de disfrutar el camino y conectar, esto podía crecer y volverse algo serio.
Lo que más nos enorgullece es la verdad que hay detrás de la gente que nos sigue: nos quieren por lo que somos y por lo que cantamos. Son el termómetro que nos confirma que vamos en la dirección correcta.
2026 es un año de carretera para Oslo Ovnies con más de 30 fechas confirmadas. ¿Cómo afrontáis una gira tan intensa a nivel físico, emocional y creativo?
Lo bueno que tiene ser de La Rioja, es que lleva consigo un gen de cabezonería implícito. Estamos trabajando mucho físicamente y discutiendo mucho entre nosotros para prepararnos mentalmente. Pero sobre todo estamos preparando bien la ruta gastronómica. Siempre nos ha gustado disfrutar de la cultura gastronómica allá donde hemos tocado, y eso nos ha servido de revulsivo físico y mental para las giras.
Dentro de esa gira, tenéis una cita muy especial con vuestra próxima actuación el la edición 2026 de Festial!. ¿Qué significa para vosotros formar parte del cartel de la cita musical en Alcázar de San Juan y qué puede esperar el público de ese directo?
¡Tenemos muchas muchas ganas de Festial! Es nuestra primera vez en La Mancha y queremos dejar buen sabor de boca. Estamos preparando un show muy especial para ese escenario del Ayuntamiento. Además, son tierras del Quijote -nos inspiró para nuestro tema “Appaloosas”- y tierras vinateras, como La Rioja. Sentimos gran conexión con Alcázar y la gente puede esperar que preparemos un show de los que se recuerdan.
¿Tocar en sala o en festival? ¿Dónde disfrutáis más?
Tocar en sala, pero en sala pequeña y sin ventilación. De las que puede sentir el sudor de la gente disfrutando de cerca de un concierto. Aunque sí que es cierto que la exposición que supone para la banda la presencia en festivales de esta índole, es algo que nos ilusiona especialmente. Estamos trabajando duro para poner el listón lo más alto posible.
“Compartir los carteles que estamos compartiendo, con artistas de primer orden, es algo que todavía nos cuesta digerir.”
Habláis de coherencia, trabajo y fidelidad como pilares de vuestro discurso artístico. En una industria cada vez más acelerada, ¿cómo se mantiene esa identidad sin perder frescura?
Creemos que mantenerse en cierta medida aislados es clave. Con esto no nos referimos a desconectarnos del mundo, sino a no mirar constantemente por el retrovisor, no compararnos y no vivir pendientes de lo último. Esa distancia nos permite desarrollar un ritmo propio y un autoconocimiento menos condicionado por influencias externas.
Por supuesto, formamos parte de lo que nos rodea y estamos atentos a ello, pero sentimos que la vida rural nos mantiene más alejados de la despersonalización y eso nos hace mucho bien. Si hemos llegado hasta aquí ha sido por ser sinceros con nosotros mismos, mantener el enfoque semana tras semana durante años y hacer de la amistad y el amor nuestro refugio.
Contáis ahora con una estructura profesional reforzada que impulsa vuestra proyección estatal. ¿Cómo ha cambiado vuestra manera de trabajar este salto organizativo?
Estar con nuestros amigos de El Planeta Sonoro es todo lo que siempre habíamos soñado de niños, cuando empezamos a tocar en grupos de música. Tener un equipo de esa calidad humana y profesional, que te asesora, te apoya y camina contigo para hacer crecer el proyecto de tu vida, es algo que nos ha cambiado por completo.
Si 2026 es un año de consolidación, ¿qué sueño os gustaría poder decir que habéis cumplido antes de 2027?
En 2016 hicimos una promesa al fundar Oslo Ovnies, tocar en el Resurrection Fest. En 2022 lo cumplimos y este año volvemos por segunda vez. Sentimos que los sueños los hemos cumplido ya, esto es un añadido, un regalo. Compartir los carteles que estamos compartiendo, con artistas de primer orden, es algo que todavía nos cuesta digerir. Poder decir que hemos pisado cada rincón de este país, tocando con amigos, eso es el mayor sueño cumplido.
Escucha a Oslo Ovnis en Spotify.
Entrevista: Sergio Bifeis





Espacio reservado para publicidad
Parece que estás usando un complemento para bloquear la publicidad.
Nos esforzamos por mostrar publicidad que sea relevante para ti de la forma menos intrusiva posible.
Por favor, ¡considera añadir nuestra página a la lista de excepciones de tu bloqueador de publicidad para apoyar a OCIMAG!