Minami Deutsch

Aunque en Japón se consume muchísima música, el krautrock siempre se ha considerado como un género menor, el capricho de unos alemanes locos. Decidido a combatir este prejuicio, Kyotaro Miula montó en 2014 Minami Deutsch, una banda de formación mutante, para explorar y homenajear las muchas facetas de este “no género”. Desde entonces, ha publicado un puñado de discos y maxis repletos de cabalgadas cósmicas, texturas gaseosas, ritmos metronómicos y guitarras trenzadas en espiral. Su último lanzamiento, “Can’t get there EP” (Höga Nord, 2019), añade a lo anterior ritmos electrónicos, y avanza un futuro que se antoja brillante.

 

Tengo entendido que os conocisteis durante un Psych Fest en Tokio, y que ese mismo día decidisteis montar una banda.

El festival estaba organizado por Kikagaku Moyo, que eran amigos míos antes de formar la banda, así que fui sin dudarlo. Allí conocí a un tipo que tocaba la batería, descubrimos que los dos éramos fans del krautrock, y decidimos montar Minami Deutsch ese mismo día. Buscando otros músicos dimos con un adolescente que tocaba la guitarra. Solía quitar todos los medios y los agudos en la ecualización de su amplificador Marshall, y eso le daba al sonido de la banda un aire único, muy especial. Ese fue el principio de todo.

Una influencia a contracorriente

El nombre de la banda puede traducirse como “alemán del sur”. Como tú mismo has dicho, el kraut rock es una influencia fundamental en vuestro sonido, pero precisamente se trata de un estilo que no abundaba en el sur de Alemania. Así que, ¿se trata de algún tipo de broma privada?

Algo así. Durante una época solía juntarme con Tomo y Go, de Kikagaku Moyo, a tocar en unos locales donde trabajaba un amigo. Una noche, pensando en un nombre para mi futura banda, nos dimos cuenta de que históricamente siempre se ha hablado de Alemania del Este y de Alemania del Oeste, pero nunca del sur y del norte. Para gente como nosotros, que vivimos en el este de Asia, el norte siempre ha sido un lugar peligroso, así que me quedé con el sur.

Japón no parece un país en el que el kraut rock sea un género muy popular. ¿Cómo se os ocurrió montar una banda como la de Minami Deutsch?

Precisamente ese era el reto: comprobar si seríamos capaces de salir adelante haciendo la música que nos gusta. Descubrí el kraut rock cuando era adolescente. Escuchaba mucho punk, y Neu! me llamaron la atención, aunque confieso que en aquel momento no era capaz de comprender a las otras bandas. Tuvieron que pasar varios años antes de que las piezas encajaran.

Ritmos motóricos y bajos repetitivos

Vuestro primer disco se publicó en Cardinal Fuzz, mucho antes de vuestra primera gira por Europa. ¿Cómo entró Minami Deutsch en contacto con el sello?

Mandé copias de las canciones que habíamos grabado a treinta o cuarenta sellos de todo el mundo, y varios se interesaron. Pero Cardinal Fuzz era uno de mis sellos favoritos, y además era el único que estaba dispuesto a publicar el disco en vinilo.

En aquel disco quedaba definido vuestro estilo: un ritmo motórico, un bajo grueso, baterías crudas, guitarras trazando espirales y voces lanzando mantras hipnóticos. ¿Cómo escribís vuestras canciones, mediante improvisaciones en el local, o con métodos más tradicionales?

Depende del concepto que sigamos en cada caso. En ese primer disco, la idea era que nunca habíamos escuchado un disco en el que todas la canciones estuvieran compuestas a partir de ritmos motóricos y líneas de bajo similares. Incluso los discos de Neu! contienen otros elementos más ambientales o experimentales, ¿verdad? Así que decidimos que nuestro disco fuera así. Y la verdad es que nos costó conseguir que cada canción tuviera una atmósfera distinta (risas).

Una vela en el rincón

Vuestro segundo disco, “With Dim lights”, es de hecho bastante más complejo. Las canciones tienen más partes y arreglos, y eso lo hace sonar más “compuesto”. También hay un arco de influencias mayor, con partes de psicodelia, algunas melodías pop y hasta arreglos electrónicos. ¿Es el resultado de haber girado sin cesar en los últimos años?

La idea era incluir otros elementos propios del kraut rock y diferentes formas rítmicas. Mi canción favorita es la primera, “Concrete ocean”, a la que añadimos sonidos electrónicos en baja fidelidad, un poco a la manera de Jan Jelinek. Luego la mezclamos con un sonido grueso, como si fuera una canción de soul de los setenta. El kraut rock engloba muchos tipos de estilos, no es algo que se pueda definir de manera sencilla, y queremos que nuestra música refleje de algún modo esa variedad. Y también escuchamos otros tipos de música, así que es normal que esas influencias se filtren de algún modo.

 

Es desde luego, un disco más relajado y ambiental, más inclinado hacia las texturas que los ritmos. Algo en lo que el título, luces tenues, también parece incidir.

En realidad, el título también tiene que ver con el kraut rock. El kraut rock no es un género mayor, no es un fuego resplandeciente dentro de la historia de la música, y desde luego no lo es para la industria. Yo me lo imagino como una pequeña vela en la esquina de una habitación repleta de música. También representa el propio sentimiento de pertenencia al underground que tenemos los que nos dedicamos a cultivar este tipo de música, y mi deseo de hacerla más conocida a través de nuestros discos.

De gira con los viejos héroes

Habéis publicado dos singles en el sello Höga Nord, que es bastante querido en esta revista. El último, “Can’t get there EP”, incluye dos remezclas cercanas a la pista de baile, una aproximación a vuestras canciones bastante interesante. ¿Habéis pensado alguna vez en explorar este tipo de sonidos?

El sello encargó las remezclas por su cuenta, pero estoy muy contento con el resultado y me gustaría volver a trabajar con estos artistas. En cuanto a tu pregunta, siempre he sido fan de la música negra, cosas como los rare grooves, el soul o el jazz funk de los setenta. Y también suelo escuchar música electrónica, sobre todo industrial y dark wave. De hecho, tengo un proyecto en solitario y acabo de terminar una remezcla para The KVB que verá la luz dentro de poco.

También habéis publicado un mini LP con Damo Suzuki. ¿Cómo fue la experiencia de conocer a uno de tus héroes?

¡Fue un sueño hecho realidad! Antes del concierto no hablamos demasiado, aunque sí que estuvimos fumando juntos. No me sentía especialmente nervioso, pero era incapaz de hablar con él, porque me daba la sensación de que no se siente cómodo con las preguntas sobre sus discos antiguos. Es un tipo que mira siempre hacia delante, que no se preocupa por el pasado. En cuanto al concierto, nos concentramos en seguir las voces de Damo, pero sin dejar de lado nuestra manera habitual de tocar. Decidimos inventarnos una historia alrededor del concierto y de cómo habíamos llegado allí, en vez de limitarnos a tocar de manera instintiva. En algunas partes conseguimos ese equilibrio, y en otras no salió tan bien, pero supongo que así son todas las jam sessions (risas).

Saludos desde la vieja Europa

Hace algunos meses os mudasteis a Berlín. ¿Se debe a que el tipo de música que hacéis es más apreciada en Europa que en Japón?

Exacto: nadie nos conoce en Japón (risas). La verdad es que hemos realizado entrevistas para iD-Vice Japan y otras revistas para hipsters, así que tal vez alguien se ha quedado con la copla.

¿Y cómo os ha afectado la mudanza? ¿Notáis algún cambio en vuestra manera de hacer música?

No siempre es fácil realizar jams con mis nuevos compañeros de banda, así que intento pensar en todos los instrumentos a la hora de componer, pero siempre dejando un cierto espacio para la improvisación.

Y para terminar, una pregunta clásica: ¿cuáles son los planes de futuro de Minami Deutsch?

Estaremos de gira con Kikagaku Moyo por Estados Unidos desde finales de octubre. Estoy contento por tocar con nuestros amigos, pero también porque nunca he estado allí. Y después empezaremos a grabar un disco nuevo.

minamideutsch.bandcamp.com

Entrevista: Vidal Romero

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