En un festival indie de cuyo nombre sí quiero acordarme, se vivió una experiencia completamente enriquecedora y tremendamente divertida. Esto lo escribe una persona a la que la mal llamada música indie (pop-rock nacional) no es que sea su primera elección cuando abre Spotify. Y ahí reside el encanto de esta tercera edición de FESTIAL!. Hablamos de un evento que está construyendo su propia identidad con paciencia y cariño hacía el público al que va dirigido pero que también puede seducir a neófitos como el que aporrea el teclado ahora mismo.
Durante el fin de semana del 22 y 23 de mayo, Alcázar de San Juan dejó de ser únicamente una localidad manchega para transformarse en un auténtico punto neurálgico de la música en directo en España. Más de 10.000 asistentes pasaron por una edición que confirmó el crecimiento exponencial de una propuesta que no debe entenderse únicamente como un festival, sino como una experiencia colectiva que mezcla conciertos, gastronomía, vino, turismo y convivencia intergeneracional. Ideal para disfrutar con amigos y en familia.
FESTIAL!: un festival como agente dinamizador de cultura
El éxito de convocatoria durante las dos grandes jornadas de FESTIAL! volvió a demostrar que descentralizar la cultura es necesario. Un festival que quiere unirse a esa estirpe de eventos musicales que florecen más allá de Madrid, Barcelona, Valencia o capitales de provincia. Totalmente necesario dentro de un ecosistema cultural en ciudades medias y pueblos que entienden la música como una herramienta para dinamizar el territorio, atraer visitantes y construir comunidad. Y Alcázar de San Juan ha abrazado esa idea con una naturalidad admirable. Paso a paso pero con firmeza. Y con un pueblo entregado a la causa. Mis dieses.
El ambiente fue, una vez más, una de las grandes victorias del festival. Familias con niños compartiendo espacio con grupos de amigos veteranos de mil festivales, adolescentes descubriendo sus primeras bandas favoritas y público adulto disfrutando sin agobios ni postureo. Un festival cómodo, amable y accesible donde el buen rollo no parece impostado, sino algo genuinamente orgánico. Y si con algo debo quedarme en ese sentido es con lo bien acogido que uno puede sentirse entre las buenas gentes que habitan Alcázar de San Juan. Con la ciudad completamente volcada, hoteles llenos y nuevas zonas de camping y glamping habilitadas ante la demanda, esta tercera edición deja claro que el festival alcazareño quiere apuntar a jugar en ligas mayores con el paso de los años venideros.

Lori Meyers, Niña Polaca y Sexy Zebras incendiaron la noche del viernes en FESTIAL!
La jornada del viernes tuvo algo de ceremonia de confirmación. FESTIAL! quiere seguir demostrando lo que tiene que aportar y por eso firmó un primer día con las guitarras como claras protagonistas. Desde primera hora, el Complejo Polideportivo Municipal respiraba ganas de celebración y una energía colectiva que fue creciendo concierto tras concierto. Camisetas de Lori Meyers, Niña Polaca y Sexy Zebras era un atuendo habitual. Se notaba a qué santo rezaba cada uno
Llegué en las últimas canciones de Modelo, que fueron los encargados de abrir fuego con un directo muy marchoso y desacomplejado que conectó rápidamente con el público. Un recorrido por el recinto, pequeño pero pintón, para ver a Puño Dragón que después de algún problema con el sonido ofrecieron un concierto sobrio y con un repertorio versátil. El momentazo fue cuando invitaron a Niña Polaca para interpretar juntos “Bailén”, regalando una de esas estampas que resumen perfectamente el espíritu comunitario del festival.
Pero si hubo una banda que terminó de desatar la euforia colectiva fue precisamente Niña Polaca. Los madrileños confirmaron por qué atraviesan uno de los mejores momentos de su carrera con un concierto explosivo, emocional y repleto de himnos generacionales. Temas como “Mucho tiempo contigo” o “La muerte de Mufasa” fueron coreados con una intensidad propia de bandas mucho más veteranas.


Repertorios musicales infalibles
Y entonces apareció Lori Meyers. Lo suyo fue un ejercicio de absoluta solvencia. Un repertorio infalible, perfectamente medido, capaz de encadenar clásicos sin perder nunca la tensión emocional del concierto. Cuando sonaron “Siempre brilla el sol” y “Emborracharme”, el recinto entero pareció entrar en combustión emocional. Pocas bandas nacionales manejan con tanta precisión el arte de convertir un festival en un karaoke gigante con los himnos como ‘Mi Realidad’, que hubiera sido el broche de oro de no ser porque acabaron presentando una nueva canción, que la gente aún no sabía quedando un cierre algo anticlimático.
Aunque el gran colofón emocional de la noche terminó llevándoselo Sexy Zebras. Salvajes, intensos y completamente desatados, el trío madrileño convirtió el cierre del viernes en una descarga de adrenalina colectiva. Hubo pogos, saltos, sudor y hasta un momento entrañable invitando a una pequeña fan al escenario. Una imagen perfecta para resumir lo que FESTIAL! representa: intensidad sí, pero también cercanía y humanidad.




La Plaza del Ayuntamiento y el sueño de un nuevo Sonorama manchego
Si algo diferencia a FESTIAL! de muchos otros festivales es su capacidad para expandirse más allá del recinto principal y hacer que toda la ciudad respire música. Y ahí la Plaza del Ayuntamiento juega un papel fundamental. La programación gratuita diurna de la jornada del sábado volvió a convertirse en uno de los grandes aciertos de esta edición. Bajo la enorme carpa instalada para combatir las altas temperaturas, miles de personas desfilaron durante todo el sábado por una Plaza de España que desprendía una sensación difícil de ignorar: la de estar viendo el nacimiento de algo muy grande.
Porque sí, salvando distancias, hubo momentos en los que FESTIAL! recordó inevitablemente a aquel Sonorama Ribera que convirtió Aranda de Duero en un referente cultural y musical. Ese mismo espíritu de convivencia entre vecinos, artistas y asistentes; esa sensación de festival integrado en el tejido urbano y no aislado en un recinto periférico. La actuación sorpresa de Elefantes terminó de disparar la euforia colectiva con toda la plaza cantando al unísono sus grandes clásicos, mientras Oslo Ovnies ofrecían uno de los conciertos más comentados del fin de semana gracias a su descarga de rock alternativo y hardcore. También dejaron huella Niños Bravos con un concierto muy divertido con guiño a Nino Bravo incluído. Un dj set sandunguero de Popi&Sito y una charanga para cerrar, que para eso estamos en un pueblo, confirmó una programación que nunca perdió ritmo ni personalidad.
Lo realmente valioso es que esta propuesta gratuita permite que el festival no pertenezca solo a quien compra entrada, sino también a la propia ciudad. Vecinos curiosos, familias paseando o turistas improvisados terminaban inevitablemente formando parte de la experiencia.


Rigoberta Bandini corona un sábado histórico y Sanguijuelas del Guadiana firma el cierre más salvaje
El sábado estaba marcado en rojo desde que FESTIAL! anunció su cartel. La presencia de Rigoberta Bandini generaba enorme expectación y la artista catalana no solo cumplió: directamente arrasó. Su espectáculo, construido alrededor del universo de Jesucrista Superstar, fue mucho más que un concierto. Fue una celebración colectiva perfectamente diseñada para emocionar, bailar y liberar tensiones. Rigoberta domina como pocas artistas actuales el equilibrio entre performance, discurso pop y conexión emocional. Cada canción parecía convertirse en un pequeño ritual colectivo donde daba igual la edad del público: todo el mundo estaba dentro.


El festival también vivió otro de sus momentos más sólidos con Veintiuno, completamente arropados por un público entregado desde el primer minuto, aunque también tuvieron un pequeño problema de sonido. Únicos lunares técnicos de la edición. Mención a parte Marlena que demostró con fuerza por qué representa una de las propuestas más consistentes del nuevo pop nacional sabiendo compaginar lo reivindicativo con lo festivo y lo emotivo.
Pero el golpe definitivo de la noche lo terminaron dando Sanguijuelas del Guadiana. Su concierto fue puro caos controlado con una cochera como atrezzo y haciendo patria de la vida en el pueblo. El resultado se tradujo en pogos constantes, público completamente desatado y una energía abrasiva que convirtió “Revolá” en uno de los himnos definitivos del fin de semana. ¿Cómo no conectar con estos cuatro chavales? Os habéis hecho un hueco en mi Spotify.




Más que una promesa emergente
El cierre perfecto para una edición que terminó dejando claro que FESTIAL! ya no es una promesa emergente, sino una realidad consolidada dentro del mapa festivalero español. Y lo mejor es que da la sensación de que esto no ha hecho más que empezar. ¿Repetiría el año que viene? ¡Sí!
Crónica: Sergio Bifeis
Fotografías: Gloria NM









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