Un nuevo concepto de museo basado en el poder de la tecnología digital y la creatividad se ha instalado en Odaiba, la isla artificial creada en la Bahía de Tokyo, para derribar los límites dentro del arte, las barreras entre el arte y los visitantes e incluso las existentes entre las personas, fundiendo a los visitantes en las obras digitales y convirtiéndolos en parte de las mismas. El Museo de Arte Digital de Tokyo posee unas instalaciones en constante evolución que reaccionan en tiempo real mediante las conexiones entre la actividad humana, los objetos digitales y el entorno circundante. Una experiencia sensorial que acerca a grandes y pequeños al arte digital y su universo infinito de posibilidades.

El primer museo de arte digital e interactivo del mundo encendió sus luces el pasado mes de junio en el distrito de Odaiba, en la ciudad de Tokyo. El Digital Art Museum es una iniciativa creada y gestionada por la empresa MORI Building y el colectivo de arte digital teamLab, compuesto por artistas, programadores, ingenieros, animadores de CG, matemáticos y arquitectos. El museo combina ciencia, arte, tecnología, diseño e imágenes reales con simulaciones generadas por 520 ordenadores y 470 proyectores de tecnología punta. En une espacio de 10 mil metros cuadrados distribuidos en dos plantas, 50 pantallas interactivas se funden entre sí en cinco zonas para fomentar la eliminiación de barreras: barreras entre una obra de arte y otra, el arte y sus visitantes, y una persona y otra.

La exposición permanente se titula Borderless, e invita al espectador a vivir una experiencia inmersiva de luces, formas y colores. El viaje experiencial comienza en la primera zona, llamada Borderless World, un paisaje digital interactivo donde se anima a los visitantes a crear su propio camino. Las personas caminan a través de cascadas digitalizadas, tocan pájaros luminiscentes y se desplazan a través de bosques y campos generados por computadora; la segunda zona es el Bosque de Atletismo, una zona destinada a “entrenar las capacidades de reconocimiento espacial del cerebro y hacer que la gente se mueva”, según teamLab. El espacio tiene visitantes trepando en postes destellantes, saltando en un trampolín a través de una simulación de galaxias y balanceándose en tablas colgantes sobre un espectáculo de luces de colores;

Future Park es la zona diseñada para expandir la imaginación de los niños y enseñarles conceptos científicos. En este espacio pueden interactuar con el arte a través de varios juegos y actividades, como un acuario repleto de peces digitales diseñados por ellos mismos y un muro musical que reproduce sonidos al tocarlo; en la zona llamada Bosque de Lámparas los visitantes quedan sumergidos en un mar de lámparas de colores donde la luz se propaga de una lámpara a otra con un simple toque; En Tea House es la zona que recoge la experiencia final, una actividad tranquila durante la cuál los invitados beben té verde mientras la tecnología de realidad aumentada hace que las flores digitales florezcan dentro de sus copas. A través del acto comunitario de disfrutar del té, la exposición alienta a los visitantes a hablar entre ellos. Los cinco espacios diferentes del museo están en exhibición permanente, aunque la naturaleza del arte digitalizado de las instalaciones cambiará constantemente.

borderless.teamlab.art

Texto: Rosario Muñoz

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