Centro de Experiencias Artísticas Pozu Santa Bárbara de Mieres acoge la exposición “La revuelta y la nieve”, una experiencia para repensar la minería en la era digital. El artista gijonés Dionisio González ha pensado y producido la muestra expresamente para este espacio tan singular.
El Pozu Santa Bárbara no es un lugar cualquiera: es el primer pozo minero de España reconocido como Bien de Interés Cultural con el máximo nivel de protección patrimonial que, desde 2021 se ha ido transformando en un referente para el arte contemporáneo. La muestra, organizada por el Ayuntamiento de Mieres y comisariada por el LEV (Laboratorio de Electrónica Visual), propone un recorrido en tres bloques que mezcla fotografía, documental, maquetas holográficas e instalación.
“La revuelta y la nieve”: carbón, hormigón y datos en las entrañas de Asturias
Esta muestra no es sobre la nostalgia minera. Es algo más inquietante. Dionisio González toma el subsuelo asturiano y construye un recorrido en tres tiempos que no avanza en línea recta, sino en espiral: del pasado al futuro, pasando por una arquitectura que nunca existió.
El primer bloque arranca con un documental que lleva el mismo título que la exposición. La pieza conecta el pensamiento de Albert Camus (coautor en 1935 de “Révolte dans les Asturies”) con la memoria colectiva de la minería asturiana. Un relato que va de la insurrección de octubre del 34 hasta el cierre definitivo del Pozu Santa Bárbara en 1995, pasando por la nacionalización y las grandes huelgas del franquismo. Historia con polvo, nombres propios y conflictos políticos.


El segundo bloque muestra, a través de maquetas videoproyectadas, holografías y fotografías, cómo Dionisio González imagina una arquitectura que nunca se construyó: cómo habrían sido las cuencas si la vivienda obrera hubiera crecido desde la lógica del oficio minero y no desde modelos urbanos genéricos importados de otra realidad. Lo llama «arquitectura del oficio» y «arquitectura negra». Galerías convertidas en calles, pozos reconvertidos en patios. Una ficción arquitectónica que cuestiona los modelos que marcaron la industrialización asturiana durante el siglo XX.
El tercer bloque cierra el círculo con una instalación multipantalla que desplaza la atención hacia el presente tecnológico: las antiguas galerías subterráneas transformadas en centros de datos, nubes computacionales y laboratorios digitales. La extracción continúa. Solo cambia la materia prima. Donde antes había carbón, ahora hay datos. La lógica, sin embargo, es la misma.



Arte, memoria e identidad
“La revuelta y la nieve” no es solo una exposición. Es una invitación a repensar qué significa el progreso cuando se construye sobre lo que fue. Asturias lleva décadas mirando al subsuelo como algo clausurado, pero el artista Dionisio González demuestra que esos espacios vacíos todavía tienen mucho que decir: sobre la memoria, sobre la identidad y sobre el modelo digital que se instala silenciosamente donde antes había carbón. La concejala de Cultura, Nuria Ordóñez, lo resume bien: “Memoria e innovación para conseguir una mirada digital desde nuestras raíces”. Y quizás eso sea lo más valioso de este proyecto expositivo. No pretende conservar el pasado como reliquia, sino activarlo.
La exposición podrá visitarse hasta el 16 de agosto de 2026 y su entrada es gratuita.
Más información en www.mieres.es









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