A veces basta con mirar de nuevo un icono popular para descubrir todo lo que se nos escapó la primera vez. Eso es lo que propone Eli Cortiñas en “If it Walks Like a Duck…”, su primera exposición en la galería barcelonesa House of Chappaz. La muestra, que puede visitarse hasta el 27 de marzo de 2026, toma como punto de partida la figura de Dorothy, la inolvidable protagonista de “El mago de Oz”, para hablar de control, feminidad, poder y tecnología desde una perspectiva muy contemporánea.
El corazón de la exposición es la instalación de vídeo “Surrender, Dorothy!” (2025), una obra que sitúa al espectador frente a una versión digital del personaje interpretado por Judy Garland en 1939. Lejos de la imagen ingenua que todos recordamos, Cortiñas pone el foco en las contradicciones que marcaron aquel papel: una mujer adulta interpretando a una niña, cuidadosamente diseñada para parecer inocente, dócil y aceptable para la mirada masculina. El cuerpo comprimido, los gestos estudiados, la feminidad medida al milímetro. Algo que, visto hoy, no resulta tan lejano.


Del Hollywood clásico a los filtros digitales para cuestionar la imagen y la IA
En esta obra, la artista utiliza por primera vez herramientas de inteligencia artificial, mezclando imágenes de archivo, material encontrado, clips generados digitalmente y filtros propios de redes sociales como Snapchat. La tecnología no aparece aquí como una simple herramienta, sino como un terreno de negociación constante: aliada y enemiga al mismo tiempo.
En el vídeo “Surrender, Dorothy!”, una Dorothy de apariencia casi escultórica, se dirige directamente al público. Su voz nos guía por un discurso que conecta el legado del imperialismo con cuestiones muy actuales: la pérdida de empatía, el abuso del cuerpo femenino, la guerra mediada por pantallas o el uso irresponsable de la IA. No hay dramatismo exagerado, pero sí una tensión constante que incomoda.

Eli Cortiñas: desmontando la falsa inocencia de la imagen
A lo largo de la proyección, la imagen de una cabeza trenzada aparece una y otra vez, tanto en el vídeo como en las esculturas de aluminio y las impresiones que rodean la instalación. Las trenzas chocan entre sí y producen un sonido seco que remite al famoso gesto de Dorothy intentando volver a casa.
Aunque en el contexto de la muestra, la idea de hogar es inestable. En uno de los momentos más sugerentes, esa trenza sufre un fallo visual y se transforma fugazmente en una kufiyya, el pañuelo tradicional de Oriente Medio, símbolo icónico de la identidad y resistencia palestina. Es un detalle breve aunque cargado de significado: la resistencia aparece en las grietas, en los errores del sistema, en lo que se escapa del control.
La propia artista se cuela en la obra como avatar digital, en escenas aparentemente triviales. No hacer nada, detenerse, quedarse en silencio. En un mundo obsesionado con la productividad y la visibilidad, esa inacción se convierte en un gesto político. “If it Walks Like a Duck…” no busca ofrecer respuestas cerradas. Lo que hace es obligarnos a mirar con otros ojos aquello que creíamos inocente. Y a preguntarnos quién habla, quién mira y quién paga el precio del silencio.



House of Chappaz sigue demostrando con sus exposiciones una mirada afilada y poco complaciente sobre las narrativas del arte actual. La exposición “If it Walks Like a Duck…” podrá visitarse hasta el 27 de marzo de 2026.
Más información en la web de la galería.





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