La transdisciplinariedad en el diseño ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una necesidad. En un mundo complejo y en constante cambio, cruzar fronteras disciplinares no solo enriquece los proyectos, sino que redefine la manera en que diseñamos y colaboramos, generando así un impacto real en la sociedad.

Podría parecer una moda o alguna fórmula para añadir valor superficial, pero la realidad es que la transdisciplinariedad en el diseño es una postura ética e intelectual que desafía los compartimentos estancos del conocimiento y la creatividad y promueve una práctica donde los límites entre las disciplinas se desdibujan a favor de un pensamiento más holístico. Así, sumando saberes, se genera un nuevo lenguaje común donde diseñadores, científicos, artistas, tecnólogos o perfumistas, por ejemplo, pueden dialogar desde un entendimiento compartido, conectando con el mundo real. 

Lo transdisciplinariedad en el diseño: el punto de encuentro entre disciplinas

Desde este enfoque integrador de la transdisciplinariedad, el diseño deja de ser una disciplina autosuficiente para convertirse en un punto de encuentro. El diseñador ya no es un experto solitario, es un mediador capaz de conectar ideas, necesidades y saberes diversos. Esta capacidad de articular conocimientos ajenos y transformarlos en propuestas tangibles requiere no solo habilidades técnicas, sino también una gran sensibilidad hacia lo ajeno, lo incierto y lo imprevisible. 

La transdisciplinariedad implica la integración de conocimientos, métodos y perspectivas de diferentes áreas del saber para abordar cuestiones complejas desde múltiples ángulos, y de esta forma se enriquece tanto el proceso como el resultado. Sin embargo, esta metodología también plantea límites y tensiones. ¿Hasta qué punto podemos estirar los márgenes del diseño sin diluir su especificidad? ¿Dónde está la frontera entre colaboración y pérdida de enfoque? ¿Qué sucede cuando el diseñador entra en un terreno que desconoce o que no puede controlar del todo?

Son cuestiones y desafíos que no deben verse como obstáculos, sino como parte natural de un proceso vivo y de equipo. La clave está en reconocer que la transdisciplinariedad no implica renunciar a la identidad profesional: significa expandirla. Diseñar desde esta perspectiva requiere humildad para reconocer lo que no se sabe y valentía para aprender en el camino. Supone salir de la zona de confort, enfrentarse al caos creativo y confiar en que el resultado emergerá precisamente del cruce de lenguajes y saberes.

Una oportunidad para repensar el rol del diseñador

Ejemplos como The Scent of Design” ilustran esta práctica en acción. El proyecto, impulsado por el IED Barcelona en colaboración con la casa de fragancias MANE, el primer grupo francés y uno de los líderes mundiales de la industria de los olores y los sabores, retó a los estudiantes a traducir perfumes en diferentes propuestas creativas. Diseño gráfico, de moda, de producto y de interiores se entrelazaron con la perfumería para crear experiencias sensoriales únicas. Los alumnos aprendieron a trabajar con lo intangible, a interpretar sensaciones y a integrar disciplinas que, a simple vista, no compartían un terreno común, descubriendo la importancia del proceso más allá del resultado formal.

Otro ejemplo es “Òh!pera”, una iniciativa impulsada por el Gran Teatre del Liceu y el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Disseny Hub, que une el diseño con la microópera contemporánea. Aquí, jóvenes diseñadores colaboran con músicos, dramaturgos, iluminadores y escenógrafos para dar vida a piezas inmersivas que brindan al espectador una experiencia emocional y abstracta. El diseño entra en el universo de las artes escénicas no como un añadido decorativo, sino como un componente narrativo esencial. Nuevamente, lo transdisciplinar no es un marco decorativo, sino un motor creativo que exige escucha y adaptación constantes.

la transdisciplinariedad en el diseño
Un equipo multidisciplinar de estudiantes del IED Barcelona diseñó la escenografía, vestuario, proyecciones e iluminación para la microópera Òh!pera (2023).

En definitiva, la transdisciplinariedad en el diseño es una oportunidad para repensar el rol del diseñador y del diseño en la sociedad. Nos invita a crear desde la complejidad, a generar respuestas más sensibles y sostenibles, y a reconocer que las mejores ideas surgen cuando dejamos de pensar solo desde nuestro campo y comenzamos a escuchar al resto.

Texto: Rosario Muñoz
Fotografía cabecera: Òh!pera 2023 © Paco Amate.

Artículo publicado en revista OCIMAG x LAUS 2025.

 

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