Hay cosas que están ahí aunque no podamos verlas. Un recuerdo, una emoción o incluso aquello que esconde un objeto bajo su superficie. De esa idea parte “Latencia del pliegue”, la nueva exposición de Antonio Fernández Alvira en la galería House of Chappaz de Barcelona, que puede visitarse hasta el 4 de septiembre. Concebida como una expansión del proyecto presentado en ARCO Madrid 2026, la muestra reúne tres conjuntos de esculturas realizadas con cerámica, tejidos y cera de abeja. Materiales muy diferentes que el artista retuerce y transforma para hablar de lo visible y lo oculto. El propio título da una pista: aquello que permanece latente existe, aunque todavía no se haya manifestado. Y Fernández Alvira convierte precisamente esa incertidumbre en el hilo conductor de toda la exposición.

Antonio Fernández Alvira y el misterio que esconden las formas

Para entender “Latencia del pliegue” no hace falta enfrentarse a grandes conceptos. Podemos imaginar cada escultura como un objeto cerrado que guarda algo en su interior. No sabemos exactamente qué es y, en realidad, tampoco necesitamos descubrirlo. Lo interesante está en esa tensión entre lo que vemos y aquello que intuimos. Fernández Alvira lleva tiempo investigando las posibilidades de la escultura y aquí utiliza su propio cuerpo como herramienta. Sus manos presionan, doblan y dejan huellas sobre los materiales. De este modo, las piezas funcionan casi como registros físicos de sus movimientos.

El recorrido comienza con esculturas de cerámica blanca lacada. Sus formas recuerdan a fragmentos de moldes que podrían haber estado alguna vez pegados al cuerpo. Hay algo familiar en ellas, pero resulta difícil identificar exactamente qué estamos mirando. Después, la cerámica empieza a mezclarse con la tela. Las marcas de los dedos quedan impresas sobre el barro hasta crear superficies que casi parecen tejidos. La frontera entre materiales comienza entonces a confundirse: lo duro parece blando y lo frágil adquiere una inesperada presencia física. Aquí el pliegue es mucho más que una forma estética. Doblar significa también esconder, envolver y proteger.

Antonio Fernández Alvira

De la cerámica a la cera: esculturas que guardan secretos

La transformación alcanza su punto más evidente en el último conjunto. Fernández Alvira utiliza prendas de ropa, las retuerce hasta hacerlas prácticamente irreconocibles y después las recubre con cera de abeja. El material cambia completamente su naturaleza. Lo que antes era flexible se vuelve rígido. La superficie se oscurece y las prendas dejan de comportarse como ropa para convertirse en esculturas. Algunas aparecen sobre el suelo y otras ocupan las paredes, haciendo que también cambie nuestra manera de recorrer el espacio.

Y es que detrás de todas estas transformaciones aparece una misma idea: proteger aquello que permanece dentro. Los pliegues ocultan partes de las piezas, las capas impiden verlo todo y la cera termina sellando lo que alguna vez estuvo expuesto. Lo vulnerable encuentra así una especie de refugio. “Latencia del pliegue” propone detenerse precisamente ante aquello que no termina de revelarse. House of Chappaz presenta una exposición donde tocar no es necesario para sentir la materia y donde cada forma parece guardar algo que nunca conoceremos del todo. Quizá ahí esté su mayor atractivo: recordarnos que no todo necesita quedar completamente al descubierto.

Antonio Fernández Alvira

Antonio Fernández Alvira

Antonio Fernández Alvira

“Latencia del pliegue” convierte así la materia en un lugar donde esconder, proteger y también revelar. Como en exposiciones anteriores de House of Chappaz, la muestra invita a detenerse ante los detalles, observar las huellas y descubrir todo aquello que una forma puede sugerir sin llegar a mostrarlo por completo. Antonio Fernández Alvira propone un recorrido por la galería barcelonesa hasta el 4 de septiembre de 2026.

 

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