Hay veranos de postal, y hay veranos de verdad. En los primeros todo es perfecto: piel bronceada (sin marcas), copas con flores comestibles, fotos con puesta de sol filtrada. En los segundos, los de verdad, te quemas al sol en el chiringuito y el hielo se derrite en tres segundos… pero todo es real, sin filtros. Y ahí, justo ahí, es donde vive Gin MG.

Y es que Gin MG no se apunta a modas ni necesita aderezos. Es una ginebra de aquí, con historia, sin artificios, elaborada artesanalmente desde 1940 en Vilanova i la Geltrú.

Por eso este artículo es una declaración de principios. Una oda al verano, al sudor, a la babilla de siesta, a los brindis en chanclas y a los gin&tonics con hielo (mucho hielo). Bienvenido a la guía definitiva para disfrutar de los pequeños placeres del verano real. Si tienes una botella de Gin MG a mano, mejor. Si no, ya estás tardando.

Pequeños placeres de verano, humildes pero realmente gloriosos

1 – Mojar pan en el gazpacho directamente del tupper de tu madre. No hay mayor lujo.

2 – Quitarte el sujetador al llegar a casa… si sabes, sabes.

3 – Dormir con el ventilador en modo «huracán caribeño» apuntando directo a la cara.

4 – La siesta accidental que empieza viendo una serie y acaba con la cara pegada al sofá. Un clásico imprescindible del verano.

5 – Hacerte el Perfect Serve de Gin MG como Dios manda: vaso largo con 5-6 hielos bien fríos, 4-5 cl de ginebra, tu tónica de confianza, un twist de limón, y un minuto de silencio antes del primer sorbo. Brilla sin filtro y sin florituras.

6 – Organizar una barbacoa con restos de nevera y la fe intacta. El hielo lo pone el vecino.

7 – Cambiar la playa por una piscinita hinchable y que no te importe. Si hay gin&tonic, hay felicidad.

8 – Huir del postureo festivalero y montar el tuyo propio en el balcón con el altavoz bluetooth.

9 – Brindar por los planes que no salen como esperabas, pero terminan mucho mejor que los planeados al dedillo.

Gin MG

Gin MG: el sabor de la vida real

Hay ginebras con nombres impronunciables y botellas que parecen perfumes. Luego está Gin MG: clásica, natural, hecha sin prisas y sin tonterías. Su receta original de 1940 se sigue elaborando hoy como entonces, destilada en alambiques de cobre, sin aditivos ni artificios. Solo enebro, calidad, y una historia que se nota en cada trago.

Cuando te preparas un Gin MG, no necesitas nada más. Ni pepino, ni espuma, ni fuegos artificiales. Su nariz es balsámica y elegante, con notas frescas de hierba mojada. En boca es sabrosa, delicada, con ese final redondo que te pide otro trago. Su perfect serve es una clase de humildad: hielo, tónica, limón. Y listo. ¿El secreto? Que no finge. Porque lo bueno de verdad no se planifica, simplemente sucede.

A veces, lo mejor está en ese aperitivo improvisado con tus colegas, en las fiestas del barrio, o en ese brindis bajo una farola mientras alguien pone una rumba con el móvil. Momentos que no salen en catálogos, pero que se quedan contigo.

Gin MG es para esos instantes. Para los que no se planifican ni buscan excusas. Para aquellos que saben que reírse muy alto es mejor que salir bien en la foto. También para los que se montan su propio verano real, sin filtros, sin postureo, sin historias inventadas. Solo historias que hacen historia.

Este verano, baja las expectativas y súbele el volumen a lo real. Brinda con Gin MG. ¡Y que sea con mucho hielo!

Gin MG recomienda un consumo responsable / 40% Vol.

 

Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *