CARLES CONGOST / ENTREVISTA

Arte subversivo y espontáneo

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¿SOMOS UN PRODUCTO CULTURAL? ¿EL ARTE SE CONSUME O SE ASUME? IRONÍAS DESPRENDIDAS DE LO AUTOBIOGRÁFICO PARA DESCRIBIR CON FULGURANTE INTELIGENCIA EL MUNDO DEL ARTE Y LA POSICIÓN DEL ARTISTA. LA OBRA DE CARLES CONGOST (OLOT, 1970) NO PERMITE UN FORMATO EXPOSITIVO CERRADO. ES SUBVERSIVA, ESPONTÁNEA, SE HALLA CONTAMINADA POR MÚLTIPLES INFLUENCIAS Y SIN EMBARGO MANTIENE UNA IDENTIDAD PROPIA MUY MARCADA ARRIESGANDO Y TRABAJANDO DIFERENTES MEDIOS COMO EL VÍDEO, LA MÚSICA, EL DIBUJO O LA FOTOGRAFÍA. DESDE QUE EN 1994 SE LICENCIARA EN BELLAS ARTES POR LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA, HA PRESENTADO OBRAS EN GRAN CANTIDAD DE EXPOSICIONES NACIONALES E INTERNACIONALES. SU ACTIVIDAD ES REALMENTE VERTIGINOSA, ASÍ QUE VALE LA PENA PARARSE A INDAGAR EN ELLA.

 

 

¿Cuánto ha marcado tu adolescencia el trabajo que vienes desarrollando? Como adolescente curioso y hiperactivo que fui, en el hermoso aunque aburrido prepirineo catalán y en la prehistoria de las tecnologías, a mediados de los años ochenta, me tocó tomar la iniciativa en relación a aquellas cosas por las que sentía fascinación y a las que era casi imposible acceder, al menos de la manera en que algunos de nosotros, modernos púberes de provincias, hubiéramos deseado. En esas circunstancias y a falta de medios, era necesario echarle mucha imaginación. En ocasiones, pienso que mi posterior desarrollo como artista no es más que la prolongación de toda esa época y, por tanto, consecuencia directa. A grandes rasgos, mi actividad actual se basa en recrear, a veces simplemente propiciar, escenarios de deseo inspirados en mi etapa adolescente y que acostumbro a pervertir con disonantes disertaciones sobre el complejo entramado del arte.

 

¿Cuál ha sido la decisión más difícil que has tenido que tomar en tu carrera hasta ahora? Tomo decisiones constantemente. De hecho, el trabajo del artista se basa principalmente en eso y aunque no hay una única solución a los problemas que se te plantean con cada nuevo proyecto, uno sabe que hay ocasiones en las que se acierta y otras en las que no tanto. Dicho esto, voy a referirme a la decisión de ingresar en la facultad de Bellas Artes, que si no fue la más difícil, al menos sí acabó teniendo consecuencias sobre todo el resto. La verdad es que se dio un poco por accidente, pero, sea como sea, esta circunstancia fue la que me llevaría a incorporar ciertas inercias y a moldear de una manera muy determinada la forma y el fondo de mi trabajo. De otro modo, posiblemente hubiera terminado realizando programas de televisión, ilustrando publicaciones, haciendo publicidad o, a lo mejor, incluso, dirigiendo cine de palomitas con más o menos fortuna… Pero las cosas no fueron por ahí, y aunque admito que hay algo de todas estas profesiones en mi actividad, no es ni podrá ser nunca lo mismo. Yo jamás he tenido que responder ante nadie más que ante mí mismo, nunca he tenido jefes ni clientes a quien contentar y, salvo contadas excepciones, no he aceptado trabajar por encargo. Actualmente no me cierro a que esto pueda suceder. De hecho, me parecería incluso estimulante, pero valoro haber podido crecer y desarrollarme en ese espacio de absoluta libertad que es el arte, a pesar de que, no nos engañemos, también pueda resultar, por tantas razones, frustrante y desalentador a veces.

 

¿Tiene sentido seguir hablando de alta y baja cultura hoy? Obviamente, hay que diferenciar lo culto de lo popular, pero esto no significa que sean mundos excluyentes y que no se puedan enriquecer mutuamente. Mi trabajo, igual que el de otros muchos artistas contemporáneos, presenta una situación de crossover en la que una cosa no se explica sin la otra y, por tanto, convierte esta distinción en algo estéril.

 

¿Qué significa para ti la moda? La moda entendida como expresión artística me interesa, por lo que la he tomado como referencia en numerosos de mis trabajos. He tenido la suerte, a lo largo de estos años, de tener cerca a gente muy directamente involucrada con el tema, lo que ha propiciado algunas colaboraciones realmente significativas. Gracias a toda esta gente he aprendido las cuatro nociones que tengo sobre moda que, por otra parte, debo admitir que nunca han sido demasiadas. A nivel personal no me considero un fashion victim, y además reconozco que nunca he tenido mucha imaginación en el vestir.

 

¿Por qué tiendes a incidir en una estética retro? Este es un tic, una manera de hacer, que he ido atenuando en los últimos años. Pero sí es verdad que hubo un momento en el que el uso reiterado de referencias y guiños a estéticas concretas acabó convirtiéndose en uno de los signos característicos de mis imágenes. En cualquier caso, nunca hubo la intención de adherirme a una determinada moda o tendencia, sino que fue algo que surgió de manera natural. Ten en cuenta que mi imaginario visual se formó con la televisión, el cine y la publicidad de la década de los setenta y ochenta, por lo que es normal que me haya remitido a esas estéticas en el momento de recrear situaciones y personajes.

 

Identidad, incomunicación, son conceptos que planean sobre tu trabajo constantemente. ¿Hay un punto de activismo, voluntad de cambio, en tus obras? No creo en el poder del arte para transformar la sociedad. Pienso que todo arte es político en esencia, ya que somos seres políticos y hacemos política con cada una de las decisiones que tomamos, que nos llevan a descartar unas ideas en favor de otras. Pero más allá de esto, nada. Creo en la capacidad de la gente para posicionarse y cambiar cosas, pero no desde el arte. El activismo se hace en las calles, no en museos y, mucho menos, en ferias de arte y subastas.

 

¿Qué papel juega la música en el videoarte? Uno de los factores que me empujaron, al principio de mi carrera, a adoptar el vídeo como soporte de mi trabajo fue precisamente la posibilidad que ofrecía de incorporar música. Teniendo en cuenta la naturaleza de mis intereses, parece que fue una decisión bastante coherente. Utilizo muy poco archivo, puesto que siempre he querido ser parte activa en la creación de la música y los sonidos que aparecen en mis trabajos. De ahí la motivación para formar The Congosound en un principio. Admiro a los directores que, como David Lynch, se involucran en lo que va a sonar en sus películas. En algunas de mis creaciones, la música es, además, la protagonista a nivel temático, como es el caso de mi último vídeo [Abans de la casa. Un biopic inestable a través del Sonido Sabadell (2015)], que estrené hace unos meses en la Fundación Botín de Santander y que voy a presentar en Espai Tactel de Valencia.

 

Cuéntanos un avance de lo que estás preparando estos meses, la próxima exposición con la que inaugurarás temporada en septiembre… Estoy trabajando en varios proyectos a la vez. Por una parte, acabo de arrancar un proyecto de colaboración con el artista Girbent, con el fin de trasladar parte de mi repertorio visual al ámbito pictórico, con todo el juego conceptual que esto supone. El resultado de nuestra primer encuentro se podrá ver en junio en la galería Horrach Moyà, de Palma de Mallorca, en el marco de Palma Photo. Más adelante, en septiembre voy a inaugurar temporada en Valencia con los chicos de Espai Tactel, lo cual me hace una particular ilusión puesto que será mi primera exposición en Valencia en más de diez años. Para la ocasión, estamos intentando acomodar diferentes obras de los últimos años en un proyecto unitario. Además de alguna que otra sorpresa, la gente podrá ver los vídeos The Artist Behind the Aura, realizado en el verano de 2014 en Bruselas, y el extraño biopic antes citado, que reflexiona sobre el origen y la posterior extinción del Sonido Sabadell, una ramificación del italodisco que tuvo lugar en Cataluña a mediados de los años ochenta.

 

 

 

 

carlescongost.blogspot.com.es

 

Entrevista: Marisol Salanova

 
Fecha publicación: 3 Sep, 2015 | Arte, Contemporáneo, Entrevistas | www.ocimag.com |

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