Alexander Spit es un rapero y productor de Los Angeles muy unido a la marca californiana The Hundreds. Su estilo es una mezcla entre la estética West Coast depurada y el skateboarding, con un toque muy personal al estilo Bay Area. Aprovechamos que a principios de año estuvo con The Hundreds en Berlín, con su gira #Spitset, para dar broche final a la gala de los premios BESA 2017 (Bright European Skateboarding Awards), para hablar con él acerca de la escena global del streetwear, de la cultura que lo rodea y sobre la importancia de la imagen en el mundo del rap.

He estado leyendo mucho sobre ti. En algún sitio te describes como una persona dedicada a la creatividad, que ocupas tus días en compartir risas, locuras y caos con amigos y, en general, con todos aquellos que se cruzan en tu camino por un motivo u otro. ¿Son esas vivencias el germen de tus letras y tus beats? Completamente. Para mí es muy difícil forzar cualquier idea creativa que implica experiencias más allá de las mías o de las de mi círculo inmediato. Las interacciones que tengo con la gente en mi vida son la tinta que utilizo para escribir mis ideas sobre el papel. Me parece terrible hacer nada sin musa. Mis musas vienen en muchas formas diferentes y a través de diferentes personas y diversos lugares y ámbitos de la vida. Mis ideas son intencionales y cuando las escuchas, ves o sientes, te das cuenta de que están inspiradas en algo que me ha pasado directamente a mí.

También he leído que quieres ser la personificación del estilo de vida en el que te has criado. ¿Es ese estilo de vida el que representa la cultura del streetwear en general y The Hundreds en particular? Sin duda, hay un aspecto importante del streetwear y la cultura de The Hundreds que encarna los mensajes e ideales que intento representar. Me considero con muchas capas que no se pueden representar fácilmente por una cultura o estilo de vida.

Estás muy ligado a The Hundreds. Empezaste tu carrera en solitario con el apoyo de la marca en 2009, mientras formabas parte de su staff en LA. ¿A qué te dedicabas entonces, además de tener tu propio grupo de rap, The Instant Messengers? Yo trabajaba en su tienda de San Francisco. En esa época mi vida era pasar cinco días a la semana trabajando y por las noches ir a casa y dedicarme toda la noche a crear mis beats. Trabajaba hasta las siete, luego acudía a locales pequeños para hacer la prueba de sonido y actuar más tarde para un pequeño grupo de público y colegas, emborracharme un poco, volver a casa y levantarme para ir a trabajar por la mañana otra vez.

¿Cómo definirías The Hundreds y su filosofía? Es una de las pocas marcas que animan a la comunidad y la cultura a participar más allá de la luz de su ordenador o la pantalla del teléfono. La cultura y la esencia de la empresa existen más allá de la ropa y los productos. Existe una comunidad de personas que se congregan en las tiendas y eventos de la marca, donde he visto a niños crecer literalmente delante de la gente mientras aprenden lecciones de vida de los jefes y compañeros mayores.

¿Qué es lo que te interesa de la cultura del streetwear? Aprecio cualquier cosa que man- tiene a la gente fuera de su zona de confort y los obliga a interactuar con personas de verdad en el mundo real. Incluso considero que los aspectos superficiales del streetwear, con gente preocupada por ir pintones y ser el centro de todas las miradas, son mucho más interesantes que las fanfarronadas y la falsa honestidad ejercida desde detrás de una pantalla de ordenador. La cultura del streetwear se mueve mucho con los eventos lanzados por las diferentes marcas y me encanta. Te hace salir de casa y ser una persona real, te hace interactuar con gente real.

El streetwear recibe continua inspiración del rap y la cultura del hip hop. ¿Qué lugar ocupan la imagen y la estética en el mundo del rap? Tanto sobre el escenario como en la calle, en el día a día. Es todo cuestión de estilo, y eso es algo que no puedes forzar. El estilo lo es todo.

El skateboarding, el grafiti, el hip hop… son elementos de una cultura underground que está traspasando los límites de la calle para formar parte de una industria global multimillonaria. En tu opinión, ¿cómo puede seguir siendo underground y auténtica una cultura que está volviéndose al mismo tiempo comercial? La gente solo tiene que hacerlo, es decir, hacer eso, precisamente, crear esa cultura: patinar, pintar… Seguir haciendo lo que hacen es lo que realmente determina su existencia como cultura. Estas grandes empresas no saben cómo moverse por esos reinos. Son solo espectadores de esa esencia. Los participantes cosechan los frutos que el dinero no puede tocar.

En tu gira Spitset has viajado por todo el mundo y actuado frente a audiencias de diferentes culturas. ¿Has percibido grandes diferencias en cuanto al estilo? A todo el mundo, en todas partes, le gusta el rap, el punk y la cultura urbana. A todos nos gusta la exclusividad, todos seguimos tendencias. En todas partes está la misma mierda, y es interesante ver ese fenómeno, pero la verdad es que me gustaría ver más estilos regionales y auténticos alrededor del mundo.

¿Qué tal te fue en el after party de los BESA en el BRIGHT? ¿Cómo te ha tratado el público berlinés? Sí, Berlín excedió mis expectativas. Me sentí como en un Nueva York europeo. La gente tenía ese aspecto duro que me encanta de la costa este, pero había una sofisticación en cuanto a estilo y carácter que me hizo sentir como en un lugar en el que nunca antes había estado. Había algunos fans muy vibrantes en el concierto. Estaba completamente deprimido por dejar Berlín…

www.alexanderspit.com

Entrevista: Rosario Muñoz

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